Nuevos equipos llegan en diciembre
10.000 policías se protegen con chalecos antibalas y escudos
Seguridad Pública hace compra directa por ¢1.600 millones a empresa española
Medida busca resguardar a agentes ante los delincuentes
El 21 de abril del 2006, a eso de las 4:30 p. m., varios delincuentes de Alajuelita se encontraban frente a un local comercial que acababan de asaltar, cerca de Plaza González Víquez, en San José.
En el momento en que el policía Roy Sarmiento Granados requisaba a uno de los sospechosos, junto al auto en el que intentaban huir, un individuo le disparó desde el otro lado de la calle y lo hirió en la cabeza.
El agente Sarmiento fue trasladado con vida al hospital San Juan de Dios, donde falleció tras cinco días de debatirse entre la vida y la muerte.
Tres meses después, el 9 de julio del 2006, en el momento en que revisaba tres vehículos que se movilizaban frente al retén de Tuba Creek, en la carretera Limón-Sixaola, el oficial Mario González González, de 47 años, recibió de delincuentes cinco impactos de bala.
Más recientemente, el domingo 23 de setiembre, el oficial de la Fuerza Pública José Joaquín Chavarría Chaves, de 45 años, fue muerto de tres balazos cuando trató de impedir el asalto a una casa en Curridabat, San José.
Las frecuentes muertes de policías indefensos a manos del hampa es el principal motivo que impulsa al Ministerio de Seguridad Pública a intentar proteger, con los mejores equipos, a todos sus miembros.
En los últimos tres años se reportaron ocho casos de policías muertos en el cumplimiento de su deber.
Por eso, a partir de diciembre, los 10.000 policías que conforman la Fuerza Pública protegerán su vida con chalecos antibalas, escudos antidisturbios, cascos y varas policiales, informó Seguridad Pública.
Estos equipos de defensa, de mayor calidad que los que se usan actualmente, serán adquiridos mediante una compra directa por un monto de ¢1.600 millones a la firma española Fedur, con sede en Madrid, la cual se especializa en confeccionar estas unidades de protección para los agentes policiales.
Compra directa. La compra incluye 5.000 chalecos antibalas, 10.000 varas policiales, 1.000 cascos y 1.000 escudos.
Los chalecos están hechos de un material resistente a la humedad y a los rayos ultravioletas. Protegen el pecho, la espalda, los hombros y los costados.
Adicionalmente, se les puede colocar una placa contra balas en un bolsillo, para ese fin ubicado a la altura de la cintura.
“Es la compra más importante en los últimos 25 años. La Fuerza Pública queda totalmente equipada para los próximos ocho años”, manifestó el titular de Seguridad Pública, Fernando Berrocal.
El jerarca manifestó que los ¢1.600 millones salen de los ahorros internos del propio Ministerio.
Autorización. La compra directa fue avalada por la Contraloría General de la República, según indicó Berrocal.
De acuerdo con el jerarca, cada chaleco en el mercado se cotiza a $850, pero mediante la compra directa al fabricante se lograron adquirir en un precio de $349 por unidad, con las garantías y certificaciones de calidad requeridas.
El director de la Fuerza Pública, Fabio Pizarro, recordó que incluso los delincuentes se protegen ahora con chalecos antibalas.
“Ha llegado el momento de que nosotros tengamos los mejores equipos de protección; hasta ahora hemos usado equipos generalmente donados, que no son de los mejores para proteger nuestra vida”.
Desprotegidos
Mario Molina Madrigal, de 27 años, murió el 25 de enero del 2006 cuando, junto con otros tres policías, perseguía a tres asaltantes de un camión repartidor de gas y cayó al cauce del río Bananito, en la localidad de La Bomba, Limón. Su cuerpo fue localizado en la playa, cerca de la desembocadura del río Banano.
Roy Sarmiento Granados, de 32 años, falleció el 21 de abril del 2006. Uno de los tres asaltantes que acababan de robar en un centro comercial, cerca de Plaza González Víquez, en San José, lo hirió en la cabeza cuando el policía requisaba un auto.
Cristian Zamora Murillo, de 24 años, murió en el hospital San Juan de Dios poco después de enfrentar a varios asaltantes armados que sustrajeron una computadora portátil en las cercanías del Liceo de Pavas.
Johnny Hidalgo Díaz, de 24 años, al igual que el oficial Zamora, murió en el hospital San Juan de Dios poco después de enfrentar a varios asaltantes armados que sustrajeron una computadora portátil del Liceo de Pavas.
José Joaquín Chavarría Chaves, de 45 años, falleció camino al hospital Calderón Guardia luego de ser herido de bala en el tórax y otras partes del cuerpo por varios asaltantes que salían de una vivienda a la que se habían introducido, localizada en Guayabo de Curridabat. La víctima laboraba desde hacía 13 años para la Fuerza Pública. Uno de los sujetos que disparó se quitó el pasamontañas en plena huida, por lo que varios testigos lograron verle el rostro.
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