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Por respeto a las mayorías Por el bien del país, es de esperar que todavía exista espacio para dialogarOttón Solís Excandidato presidencial Lamento el tono de la respuesta del señor Presidente (La Nación , el 24/5/07) a mi carta del 10 de mayo. Sobre todo, lamento su rechazo a la posibilidad de construir un importante acuerdo de gobernabilidad. El señor Presidente ha declarado que mis cartas a él son contestadas por su hermano don Rodrigo Arias porque este redacta mejor. Por el bien del país, asumiré que, en este caso, don Rodrigo no captó adecuadamente el tono ni redactó bien las ideas que don Óscar le transmitiera, y que aún existe el espacio para dialogar. Por otra parte, el 23 de mayo, algunos medios escritos le atribuyen al Presidente haber dicho, refiriéndose al PAC: “Yo no sé por qué me siguen escribiendo sobre lo que ellos saben cuál es mi parecer”. Si la cita fuese correcta, don Óscar estaría cortando cualquier contacto y las posibilidades de diálogo o negociación, excepto cuando queramos escribirle que estamos de acuerdo con él. Responsabilidad. En el caso actual costarricense, el diálogo reviste una especial relevancia. El gobernante debe, con prudencia y sabiduría, abrir espacios, en vez de cerrarlos, para que la paz y la tranquilidad prevalezcan. Por ello, quisiera asumir que han citado incorrectamente al Presidente. El PAC tiene un mandato y una responsabilidad originados en el voto popular. Independientemente de la actitud de su Gobierno ante el diálogo, instrumento esencial de la democracia, seguiremos, con madurez y seguros de nuestro papel en el país, dialogando o intentando dialogar con todos los sectores, incluyendo el Gobierno. Es urgente que don Óscar comprenda que, con el PAC, los términos y condiciones de las negociaciones son distintos a los utilizados en el pasado. Nosotros negociamos exclusivamente sobre los asuntos en discusión y de manera totalmente transparente. Algunas prácticas nocivas de la política tradicional no son de recibo por el PAC. Es imposible convencernos, para que seamos parte de mayorías legislativas, por medio de ofertas de puestos, partidas específicas, premios o ayudas económicas. No existe prebenda alguna que persuada al PAC para que apruebe un proyecto de ley, si este parece inconveniente para el país, o para que calle ante una corrupción o abuso. Tampoco tenemos deudas políticas, en razón de ayudas económicas en la campaña, con persona, empresa, país, sindicato o grupo alguno. El acuerdo que hemos propuesto, y que en su carta rechaza el Presidente, es simple y razonable. Me sorprende que no lo haya comprendido de esa forma. Ambos sabemos que la agenda de implementación es parte integral del TLC. Dado que la decisión y el futuro sobre el TLC la deberá tomar soberanamente nuestro pueblo mediante el referéndum, el único camino que respeta esa voluntad soberana es esperar ese resultado para luego resolver si se conocen y aprueban esos proyectos. Lo contrario sería una burla al pueblo costarricense. Debatir y escuchar. Reitero que el PAC no es un partido que impida la expresión de las mayorías. Mantenemos todo lo dicho en esta materia en el pasado. Hemos luchado en la Asamblea Legislativa para que haya una discusión amplia y para que se escuchen todos los argumentos sobre un tema tan complejo como el TLC. Esas herramientas elementales de la democracia –debatir y escuchar– han sido obstaculizadas por quienes desde siempre han querido que no se discuta ni se debata a fondo el TLC, para que solo una minoría de los costarricenses lo conozca adecuadamente. Por ejemplo, en la Comisión que dictaminó el TLC se impusieron antidemocráticas limitaciones para el uso de la palabra y, en el plenario, el Gobierno rehusó someterlo a discusión por varios meses, esperando una reforma reglamentaria que impediría a las mayorías enterarse de los contenidos y consecuencias del TLC. Precisamente porque respetamos a las mayorías, nos parece que debe ser la mayoría del pueblo la que decida sobre todo el TLC en el referéndum. En ese contexto, no es correcto que una minoría de 57 personas –los diputados- decidan, independientemente de lo que decida la mayoría en el referéndum, sobre el componente del TLC denominado “agenda de implementación”, tal como lo pretende el Gobierno. Mi propuesta intenta solventar este problema y garantizar que, si desafortunadamente gana el SÍ, el PAC, respetuoso de la mayoría, no sería obstáculo para que esa agenda fuese aprobada a tiempo para que el TLC entrara en vigencia. Como se observa, somos totalmente coherentes con nuestras manifestaciones del pasado sobre el respeto a las mayorías y nuestra disposición a no obstaculizar las decisiones que de ellas se deriven. Rechazo al debate. En su carta, el señor Presidente se refiere a una tesis que he sustentado, sobre la conveniencia de que el programa de gobierno presentado a la ciudadanía por el partido ganador se convierta en ley de la república. Sin embargo, tal tesis no es aplicable al TLC, en el tanto ni don Óscar ni su partido presentaron el TLC a la ciudadanía. Su campaña se centró en decir “Sí Costa Rica” y muy poco más. No solo no hicieron una campaña en la cual dieran a conocer el TLC y las razones para apoyarlo, sino que don Óscar expresamente se rehusó a debatirlo, defenderlo y a explicar sus razones de cara a los costarricenses. De ahí que el Gobierno no tiene el mandato que se intenta alegar a partir de las tesis que he sustentado. He solicitado al señor Presidente reconsiderar su posición ante la equilibrada y responsable propuesta que le he hecho. Tenemos la oportunidad de desahogar la agenda legislativa y de abrir espacios para lograr acuerdos en áreas como la educación, la ciencia y tecnología, el sistema de justicia, la seguridad ciudadana, la descentralización, el régimen municipal, el ambiente, las finanzas de campaña, la legislación electoral, la concesión de obra pública, lo fiscal, la ley del 4-3, entre otras, las cuales están pendientes y requieren de decisiones urgentes.
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