 Andrei Lugovoi
(AFP)
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MOSCÚ (AFP) -
Andrei Lugovoi, principal sospechoso para la justicia británica del asesinato del ex espía ruso Alexander Litvinenko, acusó el jueves a la inteligencia británica de ese crimen y de haber intentado reclutarle para dañar la imagen del presidente Vladimir Putin.
Inculpado el pasado 22 de mayo por la Fiscalía británica, que reclamó a las autoridades rusas su extradición, el también ex miembro del espionaje ruso se defendió impetuosamente ante la prensa en Moscú, y dijo que el asunto se convirtió en "una verdadera guerra, contra Rusia y contra mí".
Lugovoi es sospechoso de haber envenenado a su compatriota Litvinenko en Londres el pasado noviembre.
"El envenenamiento de Litvinenko no pudo hacerse sin el control de los servicios secretos británicos", dijo el ahora hombre de negocios.
Al ser interrogado sobre si cuenta con alguna prueba que demuestre la implicación directa de la inteligencia británica, respondió: "Sí, existen", pero alegó que no puede revelarlos porque contactó con el FSB (sucesor del KGB, para el que él trabajó).
En Londres, el ministerio de Relaciones Exteriores británico se limitó a declarar que la muerte de Litvinenko es un "caso criminal" y no un "problema de espionaje".
"Tras la rueda de prensa de Andrei Lugovoi en Moscú esta mañana, está más claro que nunca que el Kremlin está detrás del asesinato de Alexander Litvinenko" estimó el multimillonario opositor ruso Boris Berezovski, exiliado en Gran Bretaña.
Para la viuda del ex espía, Marina, las declaraciones de Lugovoi suponen "una vez más un acto de desinformación y provocación. Es una contradicción con lo que los rusos dijeron antes", declaró en una entrevista con la AFP en París.
Según Lugovoi, Litvinenko, ex espía del FSB que se pasó a la oposición al Kremlin y se refugió en Londres, trabajaba por el MI-6, los servicios de inteligencia británicos.
"Incluso lo confesó él mismo. Sacha (Litvinenko) se unió primeramente (al MI-6) y después, siguiendo su consejo, Berezovski transmitió documentos del Consejo de Seguridad (ruso) y se convirtió también en un agente secreto" británico, aseguró el sospechoso.
Lugovoi aseguró que incluso él mismo fue tentado de espiar para Londres: "Los ingleses me propusieron reunir documentos comprometedores sobre el presidente Putin y su familia", dijo.
La justicia rusa, para quien Lugovoi es un simple testigo en su investigación, dijo que "analizará" las declaraciones de Lugovoi, mientras el FSB dijo que pueden ser constitutivas de "perjuicio para la seguridad de Rusia", según declaró un portavoz a la AFP.
Para el sospechoso existen "tres hipótesis" sobre quién envenenó con polonio 210 a Litvinenko: los servicios británicos, Boris Berezovski, eminencia gris del Kremlin con Boris Yeltsin (1991-1999), y la "mafia rusa".
En referencia a la "pista" Berezovski, Lugovoi sostuvo que Litvinenko disponía de "documentos comprometedores" sobre "actividades ilegales" en su contra y quería chantajearlo después de que el multimillonario le "dividiera por tres" el "sueldo" que le pagaba.
Alexander Litvinenko falleció el pasado 23 de noviembre en Londres a la edad de 43 años, tres semanas después de su envenenamiento con una sustancia altamente radioactiva y rarísima.
Lugovoi y su colega Dimitri Kovtun, igualmente presente en la rueda de prensa, se habían reunido con el ex espía el 1 de noviembre, en un hotel londinense, donde Litvinenko consumió un té.
El sospechoso niega cualquier responsabilidad en el asesinato pese a haber dejado rastros de polonio en varios lugares de la capital británica y en un avión en el que viajó. El jueves, afirmó que le habían "puesto" esta sustancia con "el fin de utilizarlo después" como pretexto "en un escándalo político".
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