 Larijani (I) y Solana al comenzar la reunión
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MADRID (AFP) -
El jefe de la diplomacia europea, el español Javier Solana, dio cuenta el jueves de "avances en temas importantes" tras reunirse en Madrid con el negociador nuclear iraní Alí Larijani, para tratar de desbloquear la crisis sobre el programa nuclear de Teherán.
El avance "más importante es que vamos a seguir trabajando, a un ritmo más intenso del que hemos tenido en los últimos meses", dijo Solana a la prensa tras la reunión, celebrada en la Quinta del Pardo, en el norte de Madrid, y que tendrá una continuación "puramente diplomática" a puerta cerrada el viernes.
Entre los asuntos en los que se ha avanzado, el Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea citó "los temas relacionados con la agencia de energía", en referencia a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), que el miércoles pasado entregó al Consejo de Seguridad de la ONU un informe negativo sobre la República Islámica.
La AIEA consideró que Teherán sigue desafiando a la ONU al continuar con el enriquecimiento de uranio y denunció que obstaculizaba el trabajo de sus inspectores sobre el terreno.
El jefe de la diplomacia europea, que representa a los ministros de Relaciones Exteriores del G8, precisó: "Vamos a tener un contacto en una semana e intentaremos en dos semanas otra reunión", sin más detalles.
Este nuevo encuentro de Solana con Larijani se produjo al día siguiente de que la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, advirtiera a Teherán de que tiene que "cambiar de táctica" sobre su programa nuclear.
Si Irán suspende su programa de enriquecimiento de uranio, Washington estaría "dispuesto a romper con 27 años de política estadounidense y conversar con Irán sobre lo que quiera", dijo Rice.
Irán no acepta suspender sus operaciones de enriquecimiento de uranio, como le volvieron a exigir los países que integran el G8 --las ocho grandes potencias-- cuyos ministros de Relaciones Exteriores se reunieron el miércoles en Alemania.
Los cancilleres del G8 (Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, Japón, Canadá y Rusia) amenazaron a Irán con adoptar "medidas apropiadas suplementarias" si ese país no interrumpe su proceso de enriquecimiento de uranio, tal como exige el Consejo de Seguridad de la ONU.
Los negociadores no detallaron si habían hablado sobre la suspensión de las operaciones de enriquecimiento de uranio. Preguntado al respecto por los medios, Larijani se limitó a decir que "los periodistas están más interesados que los políticos en la suspensión".
"No hay ninguna vía posible para suspender el enriquecimiento de uranio", había declarado desde Teherán Mohamad Alí Hoseini, portavoz de la diplomacia iraní.
Las grandes potencias condicionan la apertura de negociaciones con Irán a la aceptación por Teherán del denominado mecanismo de "doble suspensión", es decir suspender las actividades de enriquecimiento nuclear a cambio de la suspensión de las sanciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Sin embargo, Irán continúa considerando que el enriquecimiento de uranio es un "derecho" que le asiste y sigue haciendo oídos sordos a los emplazamientos del Consejo de Seguridad que en tres resoluciones sucesivas (dos de ellas con sanciones incluidas), le pidió que suspenda el citado programa.
A pesar de ello, Larijani aseguró el jueves en Madrid: "Hemos hablado de varios temas y ha habido buenas ideas por ambas partes (...) Estamos trabajando con seriedad en la búsqueda de una rápida solución para este problema y tenemos terreno común para seguir trabajando".
El encuentro de Madrid sucedió a la infructuosa reunión que ambos negociadores mantuvieron en Ankara los días 25 y 26 de abril, tras la cual Solana remodeló su plan para convencer a Teherán de que reanude el diálogo sobre su programa nuclear.
El G8 teme que la República Islámica aproveche su programa nuclear civil para fines militares, pues el enriquecimiento de uranio permite obtener combustible para una central nuclear, pero también es la materia prima de una bomba atómica.
Teherán ha negado en todo momento que su programa nuclear civil persiga un propósito militar y afirma que simplemente quiere garantizar el abastecimiento de sus centrales nucleares.
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