 Planta de Botnia en construcción
(AFP)
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MONTEVIDEO (AFP) -
La situación se caldea entre pueblos limítrofes de Argentina y Uruguay por un prolongado bloqueo fronterizo de parte de activistas argentinos contra una planta de celulosa sobre un río compartido, mientras delegados de ambos países siguen un diálogo para salir del diferendo.
Argentina se opone por motivos ambientales a la instalación de la planta de celulosa de la finlandesa Botnia en Fray Bentos, 300 km al noroeste de Montevideo, sobre el limítrofe río Uruguay, que prevé iniciar sus operaciones en el último trimestre del año.
La corona española inició una facilitación del diálogo entre ambos países para buscar una salida al diferendo que tuvo martes y miércoles una etapa en Nueva York aunque sin avances concretos. No obstante, se desarrolló "en un ambiente de renovado respeto mutuo, sinceridad y cordialidad", y se acordó una nueva reunión el mes próximo, según un comunicado.
Mientras en Nueva York argentinos y uruguayos dialogaban, un grupo de vecinos de Fray Bentos lanzaba huevos e insultos contra tres activistas que habían cruzado desde la argentina Gualeguaychú para participar en un programa de radio.
Militantes de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú mantienen cortada desde el pasado 20 de noviembre la cabecera del puente General San Martín, que une a esa ciudad argentina con Fray Bentos.
Los bloqueos fronterizos también se realizan, aunque en forma intermitente, en los pasos que unen a las argentinas Colón y Concordia con las uruguayas Paysandú y Salto (400 y 500 km al noroeste de Montevideo respectivamente).
El ambiente para la visita a la radio no era el mejor, después de que el domingo los activistas cruzaran a Fray Bentos con la excusa de llevar donaciones para damnificados por inundaciones y luego manifestarse contra Botnia en una plaza.
Cuando emprendieron el regreso, los argentinos se encontraron con un contrapiquete para impedir el paso hacia Gualeguaychú, aunque la medida duró menos de una hora, sin que se produjeran incidentes.
Fuentes del gobierno uruguayo reconocen que "existe preocupación por la facilidad con que los activistas argentinos entran al país", teniendo en cuenta que anunciaron una serie de "acciones secretas" contra Botnia.
"Da la impresión de que el ambiente se caldea", dijo a la AFP Omar Lafluf, intendente del departamento de Río Negro, del que Fray Bentos es capital.
"Es muy difícil que la gente acá los acepte" a los ambientalistas argentinos, porque "lo que la gente pide es que levanten el corte", señaló.
"Si se sigue con estas cosas, no va a terminar bien", pese a que "siempre llamamos a la calma", dijo Lafluf.
Con ese panorama en la frontera, los gobiernos de Argentina y Uruguay prosiguen su diálogo.
El canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, consideró este jueves en declaraciones a radio El Espectador que no se está en "punto muerto" pese a la falta de avances en Nueva York.
Dijo que Argentina insistió en la relocalización de la planta de Botnia y que Uruguay reiteró que eso no es posible, en tanto los delegados argentinos no atendieron los reclamos por los bloqueos en la frontera.
Uruguay seguirá ofreciendo a los "hermanos argentinos, porque compartimos con ellos el río, que vengan a monitorear la construcción y la gestión de la planta con nosotros", señaló Gargano.
"Algún trasnochado podrá decir que esto es una pérdida de soberanía. No, no, no, es adoptar un nuevo método para administrar un bien común como es el río", aseveró.
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