 Evo Morales
(AFP)
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LA PAZ (AFP) -
El Congreso de Bolivia fracasó nuevamente este miércoles en la designación de cuatro magistrados de la Corte Suprema de Justicia, resultado que prolonga el conflicto entre los poderes Ejecutivo y Judicial en este país.
Los congresistas debían elegir entre 179 postulantes pero no hubo acuerdo en medio de un agrio debate que hizo aflorar otra vez la fuerte polarización ideológica entre las bancadas de izquierda y derecha.
El presidente del Congreso, y también vicepresidente boliviano, Alvaro García, se vio obligado a suspender la sesión la madrugada de este miércoles ante la falta de definiciones tras doce horas de sesión.
Los parlamentarios únicamente pudieron ponerse de acuerdo sobre los criterios de selección de los aspirantes a las vacantes en la Corte.
La bancada oficialista, renuente a encontrar consenso con la oposición de derecha para la designación de magistrados, aceptó esta madrugada crear diez mecanismos de selección, entre los cuales se encuentra la negativa a elegir a jurisconsultos que alguna vez defendieron a narcotraficantes, o a algún país extranjero, en desmedro de Bolivia.
También están vetados quienes hayan defendido o participado en dictaduras o quienes hayan vulnerado los derechos humanos.
Una propuesta del gubernamental Movimiento Al Socialismo (MAS) de vetar a quienes hayan respaldado o impulsado los procesos de capitalización generó un ardiente debate.
El Congreso será citado nuevamente la semana próxima para designar a los nuevos magistrados, que sustituirán a otros suspendidos por un fallo del Tribunal Constitucional (TC) cuestionado por el gobierno del presidente izquierdista Evo Morales, un episodio que marcó el comienzo de una crisis entre el Ejecutivo y el Poder Judicial.
Morales montó en cólera cuando los cuatro magistrados que designó en diciembre por decreto presidencial se vieron obligados por el fallo del TC a dejar sus puestos a comienzo de mayo.
El magistrado Juan José González, de la Corte Suprema, quien renunció al cargo la semana pasada, adujo en su dimisión "el reiterado cuestionamiento de las labores del Poder Judicial", en alusión a los ataques propalados por el jefe de Estado boliviano contra la administración de justicia.
El mandatario acusó a la justicia de ser una de las instituciones "más corruptas" en Bolivia, demandó al Parlamento la apertura de un proceso contra cuatro ministros del TC y anunció que se quejará ante las organizaciones de las Naciones Unidas y de Estados Americanos.
Morales deploró también que "desde algunos sectores de la justicia se perjudica este proceso de cambio" con la admisión de recursos adversos a varios decretos sociales y económicos suyos en las instancias judiciales.
González dimitió motivado por declaraciones desobligantes del gobierno y un juicio de responsabilidades en curso contra los cuatro jueces del TC. Con su renuncia son cinco las acefalías en la Corte Suprema, integrada por doce miembros.
El conflicto entre los poderes Ejecutivo y Judicial se ahondó el martes cuando un comité del Congreso ordenó la detención de cuatro ministros del TC a quienes Morales pidió enjuiciar.
Los cuatro miembros del Tribunal, en un comunicado público, calificaron como un "atropello" la orden de detención emitida por el Comité del Congreso y argumentaron que los diputados no tienen la atribución legal para ordenar sus detenciones.
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