 Raúl preside manifestación de 1 de Mayo
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LA HABANA (AFP) -
Raúl Castro cumple este jueves 10 meses en el mando provisional en Cuba, sin cambios en la isla comunista y con un perfil cada vez más discreto, mientras su hermano Fidel aumenta su presencia mediática cargando contra Washington a través de editoriales.
El ministro de Defensa, Raúl Castro, quien cumplirá 76 años el domingo, acostumbró a los cubanos a sus escasas apariciones públicas, más notorias desde que el 29 de marzo su hermano escribe columnas, casi a diario, que la prensa local titula como "Reflexiones del Comandante en Jefe".
"La reunión del G-8", publicada este miércoles, es la número 14 y, como la mayoría, está dedicada a fustigar a su archienemigo, el presidente estadounidense George W. Bush, a quien esta vez reta a pronunciarse sobre el cambio climático, y a quien el martes acusó de haber buscado su muerte.
Al ser informado este miércoles por periodistas sobre la acusación de Castro, el vocero de la Casa Blanca, Tony Snow, exclamó: "Oh Dios mío", y se limitó a decir "es Fidel Castro".
El principal blanco de su pluma es el plan de Washington de fabricar etanol con alimentos y la guerra en Irak, abordados bajo títulos como "La internacionalización del genocidio", "Nadie quiere agarrar el toro por los cuernos", "Para los sordos que no quieren oír" y "Bush lo espera todo de un zambombazo".
Fuera del ejercicio del poder desde el 31 de julio de 2006, Fidel Castro, que llegará a los 81 años en agosto, está dedicado a escribir y, según dijo hace una semana en un artículo, no está para fotos ni filmes, aunque asegura estar mejor de salud luego de varias operaciones inicialmente sin éxito.
No revela, sin embargo, el origen de su enfermedad intestinal ni si regresará en pleno a las tareas de gobierno, aunque los funcionarios afirman que está al tanto de lo más importante del país.
La última referencia pública sobre su salud realizada por su hermano Raúl fue ante los principales jefes militares del país el 31 de marzo, dos días después del debut del líder como editorialista: "Sólo basta recomendarles que se lean y mediten su artículo en el periódico Granma".
Desmarcándose del estilo de Fidel, que asegura no pretende imitar, Raúl Castro suele aparecer ante las cámaras sólo cuando recibe a un dignatario visitante, como el canciller español, Miguel Angel Moratinos, en abril o su homólogo chino, Cao Gangchuan, hace dos semanas.
Su sello marcó el desfile del 1 de mayo, dinámico y de discurso corto, que presidió en lugar de Fidel, quien esa vez, como en otras fechas simbólicas a lo largo de estos 10 meses, fue esperado en vano.
La prolongación del estatus temporal de gobierno, el nuevo estilo de presencia de Fidel a través de los artículos y su ausencia en citas en que los cubanos, muy dados al simbolismo, lo esperaban, ha dado a pensar en que ya no retornará al poder como antes.
El analista político Dan Erikson, del Diálogo Interamericano -con sede en Washington-, opina que Fidel entregó el poder a Raúl definitivamente. "Su regreso es muy difícil por razones puramente biológicas", dijo por su parte Ana Faya, experta de la Fundación Canadiense para las Américas (FOCAL).
Para la analista francesa Janette Habel, del Instituto de Altos Estudios de América Latina, "lo más probable" es que Fidel siga compartiendo el poder con su hermano, y asumirá un papel de analista de asuntos internacionales.
Mientras tanto, Raúl, que delineó a fines de diciembre un estilo abierto a la autocrítica, distribuye tareas en el equipo de seis hombres que su hermano nombró para apoyarlo.
En los últimos meses, el gobierno intensificó los contactos de alto nivel con países de Asia, particularmente con China y Vietnam -el número uno del Partido Comunista vietnamita, Nong Duc Manh, llega el viernes a la isla-, en contraste con una relación "fría" y distante con Europa, con la excepción de España.
En estos diez meses no ha habido cambios significativos percibidos por los cubanos, quienes siguen ocupados en resolver su vida diaria.
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