 Los presidentes Kirchner y Bachelet
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SANTIAGO (AFP) -
Chile volvió a recibir gas natural argentino este miércoles después de casi dos días de corte total, alejando de momento el fantasma de un racionamiento residencial en Santiago y de una crisis política con Argentina, que finalmente cumplió su compromiso.
Los ductos chilenos volvieron a ser inyectados pasadas las siete de la mañana de este miércoles, con una cantidad mínima para abastecer las residencias y parte del comercio de Santiago.
"Está llegando lo suficiente para cubrir el suministro de gas residencial y comercial", señaló Tokman.
"No nos olvidemos, basta ver la prensa transandina, que Argentina está pasando por una ola de frío que les está generando dificultades desde el punto de vista energético", agregó el ministro, al destacar que las autoridades argentinas cumplieron su compromiso de reiniciar sus envíos este miércoles.
Ese cumplimiento dejó satisfecho al gobierno chileno, según el vocero del Ejecutivo, Ricardo Lagos Weber.
"Nosotros hemos estado confiando en el compromiso de la autoridad argentina a pesar de las dificultades que tienen en la república hermana trasandina. Desde ese punto de vista, estamos satisfechos con lo que ha ocurrido", señaló.
La reinyección de gas, después de dos días de corte total, alejó por ahora la posibilidad de un racionamiento residencial en unos 370.000 hogares de Santiago conectados a la red de gas natural.
En caso de que el corte se hubiera extendido más allá del miércoles, las autoridades chilenas hubieran debido racionar el uso de gas natural para las viviendas de Santiago, que habrían quedado con un suministro mínimo para baños y cocina, pero no para calefacción.
La capital chilena necesita entre 1,5 y 1,8 millones de m3 de gas natural para el consumo diario de sus clientes residenciales y cuenta con dos plantas de respaldo, de gas licuado, que son insuficientes.
Recién el próximo año entraría en operaciones una tercera planta de este tipo, con la que la capital chilena dejaría de depender de los envíos de Argentina, que antes de la crisis enviaba un total de 22 millones de m3 diarios.
El eventual racionamiento dejaba en situación difícil a la presidenta Michelle Bachelet, que ya enfrenta un masivo descontento popular por la puesta en marcha de un fallido plan de transporte en Santiago, que desplomó su popularidad.
Al cumplir Argentina su compromiso de restituir el suministro el miércoles, Bachelet alejó por ahora el temido escenario de una restricción energética, y evitó enfrascarse en un conflicto diplomático con las autoridades argentinas.
"Las relaciones a nivel político entre los dos gobiernos son perfectamente normales, a nivel de cancillerías son muy buenas", dijo el canciller chileno Alejandro Foxley a Radio Cooperativa desde Finlandia, donde acompaña en una visita oficial a Bachelet.
No obstante, el diario El Mercurio señaló que el embajador chileno en Buenos Aires, Luis Maira, preparaba un viaje a Santiago en caso de no reanudarse el envío de gas a Chile, para dar una señal de molestia.
"Si no hay gas mañana (miércoles), habrá efectos catastróficos, y el embajador tendrá que viajar a Santiago", dijo una fuente de la embajada en la capital argentina citada por el diario.
El gobierno argentino, que enfrenta su propia crisis energética, sólo se ha limitado a comentar: "estamos cumpliendo el compromiso con Chile", según el jefe de gabinete de ministros, Alberto Fernández.
En este contexto, el ex presidente chileno Ricardo Lagos (2000-06) pidió comprensión ante la crítica situación energética que vive Argentina.
"Ustedes ven las dificultades que ha tenido acá en este momento la ciudad de Buenos Aires y, en consecuencia, es también una situación difícil para el gobierno argentino", dijo el ex mandatario en la capital argentina al diario La Tercera.
Argentina y Chile firmaron en 1995 un protocolo gasífero, por medio del cual los clientes de ambos países serían afectados de igual modo ante restricciones en el suministro.
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