 La pareja dialogó varios minutos con el Papa
(AFP)
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CIUDAD DEL VATICANO (AFP) -
El papa Benedicto XVI saludó el miércoles a los padres de Maddie, la pequeña inglesa desaparecida a principios de mayo en Portugal, e intercambió algunas palabras con ellos antes de bendecir una foto de la niña al final de su audiencia general en el Vaticano.
El Papa pasó un momento en compañía de Gerry y Kate McCann, visiblemente emocionados y cansados, prodigándoles algunas palabras y posando su mano sobre una foto de Maddie, de cuatro años, según las imágenes retransmitidas por la televisión.
Kate McCann, que llevaba un traje de chaqueta negro con camisa blanca y un pequeño rosario alrededor del cuello, intercambió unas frases con Benedicto XVI conteniendo el llanto mientras su marido Gerry besaba la mano del pontífice.
"Sentimos emociones contradictorias al encontrarnos aquí. En circunstancias normales, ésta hubiera sido una de las experiencias más emocionantes de nuestra vida, pero no podemos olvidar que Maddie ya no está aquí con nosotros", declaró a la prensa Gerry McCann unos minutos antes del comienzo de la audiencia.
"Vivimos una experiencia muy difícil, que nos está quebrando", agregó, junto a su esposa Kate. Ambos iban de negro y llevaban un pequeño peluche que pertenecía a su hija.
Maddie desapareció cuando dormía junto con Sean y Amelie, sus hermanos mellizos de dos años, en la habitación de un complejo hotelero de Praia da Luz, en la turística región portuguesa del Algarve, mientras sus padres cenaban en un restaurante situado a unos 50 metros de distancia.
La policía portuguesa privilegia la pista de un secuestro en este caso e hizo un llamamiento a eventuales testigos para tratar de encontrar a un sospechoso descrito como un hombre de raza blanca, de entre 35 y 40 años de edad, de 1,70 metros de estatura y corpulencia mediana, que circulaba el 3 de mayo en la zona de Praia da Luz.
La pareja tiene previsto viajar en los próximos días a varias capitales europeas, entre ellas Madrid y Berlín, para movilizar a los medios de comunicación y las organizaciones de ayuda a las familias de niños desaparecidos a que colaboren en la búsqueda de su hija.
La pareja, de confesión católica, acudió regularmente a misa en la iglesia de Praia da Luz, a 300 km al sur de Lisboa, para rezar. La semana pasada también visitaron Fátima, que alberga uno de los principales santuarios marianos del mundo, para pedirle a la Virgen que Maddie regrese sana y salva.
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