 Postal típica de La Habana
(AFP)
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LA HABANA (AFP) -
El líder cubano Fidel Castro acusó este martes al presidente estadounidense George W. Bush de buscar su muerte y lo reta a definir su posición sobre el cambio climático de cara a la cumbre del G-8, en dos editoriales, la nueva trinchera desde donde dispara contra Washington durante su convalecencia.
"No soy el primero ni sería el último que Bush ordenó privar de la vida, o de los que se propone seguir matando de forma individual o masiva", subrayó Castro, en su editorial publicado este martes en el diario oficial Granma, bajo el título "las ideas no se matan".
En otro texto, "La reunión del G-8", que se publicará el miércoles -adelantado a la prensa-, Castro dice que "George debe decir lo que realmente piensa en la reunión del G-8, incluido el tema de los peligros que amenazan la paz y la alimentación de los seres humanos".
Desde sus columnas, el gobernante cubano ha fustigado a Estados Unidos, asegurando que "con los 100.000 millones de dólares" que "en un solo año" destina a la guerra en Irak se podrían graduar 999.990 médicos para atender a 2.000 millones de personas.
En varios editoriales acusa a Bush de propiciar la hambruna con su plan de fabricar biocombustibles a partir de los alimentos, y de pretender, con sus aliados, institucionalizar una "tiranía mundial". "Es una persona apocalíptica", afirmó.
Célebre por sus discursos kilométricos, Castro inauguró hace justo dos meses, el 29 de marzo, esta nueva faceta de comentarista habitual de prensa bajo el cintillo "Reflexiones del Comandante en Jefe".
Alejado del poder desde el 31 de julio, que cedió a su hermano Raúl luego de ser sometido a la primera de una serie de operaciones inicialmente sin éxito, el líder cubano mantiene así una presencia mediática, sin ser visto en público estos diez meses.
No parece por ahora estar pensando en reapariciones públicas en el corto plazo. "Para filmes y fotos que requieren recortarme constantemente el cabello, la barba, el bigote, y acicalarme todos los días, no tengo ahora tiempo", afirmó el jueves en un artículo.
Ese día rompió el silencio sobre su salud, declarada "secreto de Estado", al revelar que sufrió varias operaciones infructuosas, que dependió por "muchos meses de venas tomadas y catéteres", pero que por ahora ha mejorado y tiene un peso estable de 80 kilos.
Sigue, no obstante, sin revelar el origen de su enfermedad intestinal ni si regresará en pleno a las tareas de gobierno, aunque los funcionarios afirman que está pendiente de los asuntos más importantes del país.
La noche del lunes, el presidente del parlamento de Cuba, Ricardo Alarcón, afirmó que Castro se recupera y sigue un régimen de rehabilitación física, tras haber pasado por una cirugía "delicada" y un "periodo muy riesgoso".
Ante un eventual regreso de Castro al ejercicio del poder, Alarcón afirmó que "no le aconsejaría que vuelva a tener jornadas en las que haga tres o cuatro discursos y recorra centenares de kilómetros".
"Seguirá teniendo grandes responsabilidades", dijo al señalar que lo necesario "es asegurar que esté el mayor tiempo cumpliendo responsabilidades muy importantes, no sólo para Cuba sino para el mundo".
Analistas consultados por la AFP estiman que Fidel Castro aumentará su influencia sobre el gobierno a medida que mejore su salud, aunque sin recuperar totalmente el poder.
"Mientras Fidel Castro esté vivo y tenga acceso a un teléfono, va a estar influyendo de alguna manera. Le den ese mandato o no se lo den, él se lo toma", afirmó Ana Faya, experta de la Fundación Canadiense para las Américas (FOCAL).
Para la analista francesa Janette Habel, del Instituto de Altos Estudios de América Latina (IHEAL), "es posible que asuma el papel del personaje que analice las cuestiones internacionales, que siga teniendo en este ámbito un papel importante, aunque sin ocuparse de los asuntos diarios".
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