|
|
|||||
|
|
EN VELA Julio Rodríguez envela@nacion.com Al pan, pan y al vino, vino. Así habló, dando la cara, un dirigente sindical del ICE, líder indiscutible anti-TLC, en el periódico Al Día , el 23 de mayo pasado. Esa condición se llama transparencia. Si alguien, por ejemplo, nos asalta en una calle y nos dice: “la bolsa o la vida”, no podemos poner en duda su transparencia. Más serio sería que se presentara en son de paz y amistad, y, de pronto, en un santiamén, nos desvalija y malmata. Sus declaraciones fueron las siguientes: “No reconoceremos el referendo, en tanto no retiren la agenda complementaria y no haya igualdad de condiciones”. Esa posición –agregó– significa “bloqueos, protestas y lo que haya que hacer (sic). La calle es lo único que nos han dejado”. Interrogado sobre la paralización de los servicios del ICE, respondió sin tapujos: “Sí, claro. Se afectarán los servicios. El TLC es como ayudarle al ladrón a que se meta a la casa”. Más claro no canta un gallo. El ICE no es de los costarricenses. Es un instrumento de poder en manos sindicales. ¡Qué institucionalidad democrática ni qué ocho cuartos! Preguntado sobre la alternativa del TLC, contestó el líder textualmente: “Con el TLC perdemos la soberanía del país… En América Latina, se impulsa el ALBA (Alternativa Bolivariana de América, impulsada por el gobierno de Venezuela), que es una forma de negociar los países”. Manifestó, asimismo, que ALBA “es la solución para Costa Rica. Si negociamos con nuestros hermanos latinoamericanos en condiciones buenas y claras, el ALBA puede ser una solución”. Así se habla, en comunión de ideas y estrategia con Hugo Chávez, Fidel Castro y otros que han esgrimido igual vocabulario. Las declaraciones de este líder sindical son la conclusión lógica del encuentro sindico-político-profesional de mayo del 2004, en el teatro Melico Salazar; de las arengas de dos expresidentes de la República, de las lucubraciones cuánticas, de expertos en roces constitucionales, profesores y todos aquellos que llevan meses y meses anunciando el fin de Costa Rica, de las instituciones, de las empresas, de la soberanía, del mar patrimonial, del aguinaldo y hasta de nuestra historia patria. Este dirigente sindical tuvo, al menos, el valor y la transparencia de decir claramente lo que piensa y lo que él y otros están dispuestos a hacer en Costa Rica. ¿Qué cosa? “Todo lo que haya que hacer…”. Sin límites. Así se habla, a lo macho. Una lección para quienes escuchan este desafío abierto contra Costa Rica y contemplan la intromisión descarada de Castro y Chávez en nuestros asuntos, pero que callan y disimulan. ¿Callan porque aceptan o callan porque no pueden hablar?
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |