 Moqtada Sadr en Kufa
(AFP)
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KUFA, Irak (AFP) -
El jefe radical chiita Moqtada Sadr salió de la clandestinidad este viernes y reapareció en la mezquita de Kufa, al sur de Bagdad, donde tendió una mano a los sunitas y pronunció un sermón hostil a Estados Unidos.
"¡No, no a América! ¡No al colonialismo! ¡No a Israel! ¡No a Satán!", lanzó durante la oración semanal Moqtada Sadr, que no había sido visto en público desde octubre de 2006.
Pese a ese tono antiestadounidense, la Casa Blanca pidió a Sadr este viernes que juegue un papel "útil y positivo" en Irak.
Para el ejército estadounidense, Moqtada Sadr se había escondido en Irán, mientras que sus partidarios sostenían que nunca abandonó la ciudad iraquí de Kufa.
"Quiero renovar nuestra exigencia de que se vaya el ocupante. Hemos reunido suficientes votos en el Parlamento para bloquear cualquier renovación del mandato estadounidense en Irak", agregó ante un millar de fieles.
En los barrios bagdadíes de Kazimiya y Sadr City, cientos de fieles congregados en las mezquitas de esas zonas aclamaron el regreso del clérigo radical, señalaron algunos fotógrafos de la AFP.
Este último también ordenó a su milicia, el Ejército de Mahdi, que no se enfrente con las fuerzas de seguridad iraquíes.
"Todo combate entre nuestros hermanos del Ejército de Mahdi y el ejército y la policía iraquíes está prohibido", ordenó después de que recientemente se registraran enfrentamientos entre estas fuerzas en varias ciudades del sur y del centro de Irak.
Sin embargo, en la ciudad sureña de Basora el jefe de la milicia sadrista, Ussama Abu Kader, murió este viernes en el curso de una operación de las fuerzas británicas e iraquíes.
Por otra parte, en Bagdad se hallaron este viernes 20 cadáveres de personas asesinadas, mientras que otros cinco iraquíes murieron a última hora de la tarde por la caída de obuses en Amerl (suroeste) y Dura (sur), según los servicios de seguridad.
Moqtada Sadr dirige el Ejército de Mahdi, una milicia chiita que tiene entre 10.000 y 60.000 combatientes, según las estimaciones. Goza de un amplio apoyo entre los chiitas de Bagdad y las clases desfavorecidas de las ciudades del sur del país.
El jefe radical chiita también tendió la mano a la comunidad sunita.
"Hablé con nuestros hermanos sunitas y les dije que somos hermanos y que el ocupante no debe dividirnos. Son bienvenidos y estamos dispuestos a cooperar con ellos a todos los niveles. Esta es la mano que les tiendo", agregó.
Sadr siempre se ha presentado como el defensor de la unidad de todos los iraquíes, pero al mismo tiempo su milicia es responsable de numerosos crímenes contra la comunidad sunita.
Entró en el juego político iraquí tras abandonar la lucha armada después de dos enfrentamientos sangrientos de sus partidarios con los estadounidenses en abril y agosto de 2004.
Con 32 diputados su corriente es el principal movimiento de la coalición parlamentaria chiita, la Alianza Unificada Iraquí (130 escaños de un total de 275).
No obstante en abril los seis ministros de Sadr dejaron el gobierno para protestar por la negativa del primer ministro, Nuri al Maliki, de establecer un calendario de retirada del país de las tropas estadounidenses.
Por otra parte el ejército estadounidense perdió a otros seis militares en Irak en el mismo momento en que, en Washington, el Congreso cedía ante el presidente, George W. Bush, y aprobaba una ley de financiación de la guerra sin ningún calendario de retirada de las tropas de Irak.
Tras semanas de pulso, el Congreso -donde tienen la mayoría los demócratas rivales de Bush- votó ampliamente a favor del texto, que aporta 120.000 millones de dólares hasta septiembre a las operaciones militares en Irak y Afganistán.
El jueves Bush aseguró que una retirada anticipada de Irak tendría consecuencias catastróficas para ese país, pero también declaró que las tropas estadounidenses se irían si se lo pedía el gobierno de Bagdad.
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