 El desminador libanés Raed Banjak
(AFP)
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LIMA (AFP) -
La segunda conferencia internacional para proscribir bombas de racimo, con participación de 68 países -28 de ellos nuevos-, concluyó el viernes en Lima con la convicción de que la comunidad internacional marcha hacia un "proceso irreversible" de erradicación de este tipo de armas convencionales.
En la otra cara del balance del encuentro de tres días, que reunió además a 10 organismos internacionales y 30 organizaciones no gubernamentales, asomó la falta de consenso sobre la definición de qué tipo de bombas de racimo deben ser incluidas en un futuro tratado.
Pese al desacuerdo, impulsado por Francia, Polonia, Finlandia, Argentina y Australia, el viceministro peruano de Defensa, Fabián Novak, destacó durante la clausura el anuncio de Hungría y Suiza de sumarse de "inmediato a la moratoria de bombas de racimo" ya declarada el 2006 por Austria, Noruega y Bélgica.
El viceministro señaló además como hecho positivo "la propuesta peruana de que América Latina y el Caribe se autodefina como una zona libre de bombas de racimo".
La propuesta será evaluada en agosto venidero en Costa Rica, acordaron 13 países latinoamericanos participantes. En la región sólo Argentina y Brasil producen bombas de racimo, en tanto que Chile rechazó versiones de las ONGs que continuaba produciéndolas.
Africa, representada por más de 15 países en la reunión, también mostró interés en activar un tratado internacional.
Las delegaciones de Japón y el Reino Unido por su lado presionaron para lograr que el futuro tratado incorpore un período de transición en el que las armas de racimo prohibidas pudieran seguir siendo utilizadas.
Los participantes anunciaron que Viena será sede de la tercera conferencia, en diciembre próximo, donde esperan seguir avanzando el proceso iniciado en Oslo en febrero pasado por 46 países.
El objetivo de la conferencia es crear el marco general para un futuro tratado que prohíba el uso, utilización y almacenamiento de bombas de racimo. La fecha tentativa para concluirlo es el año 2008.
La reunión registró "avances sustanciales" sobre la asistencia a víctimas físicas de las bombas, tras incluir en los debates a las poblaciones afectadas, indicó a la AFP el representante de Handicap International, Jean Marc Boivin.
La Coalición Mundial contra las bombas de racimo (CMC, por sus siglas en inglés) consideró "exitosas las conversaciones", subrayando que el tratado contra las bombas en racimo "empieza a tomar forma".
Según la CMC, los países occidentales opuestos al tratado tratan de colocar en la órbita de las Naciones Unidas las negociaciones, un campo donde al final las potencias como China, Rusia y Estados Unidos -principales productores mundiales de bombas de racimo- pueden hacer valer su derecho de veto.
"El hecho de que unos 70 Estados estén de acuerdo en la forma de un tratado sólo tres meses después de Oslo, es una muestra de que podemos conseguir tener un tratado que marque la diferencia en un corto espacio de tiempo", declaró Thomas Nash, coordinador de la CMC.
"Un pequeño grupo de países de los que vinieron a Lima estaban más preocupados en proteger sus obsoletas municiones de racimo que en proteger a los civiles. Estamos contentos al ver que han prevalecido los países que tienen un interés genuino en prohibir las municiones de racimo", afirmó Simon Conway de Landmine Action, ONG del Reino Unido.
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