Viernes 25 de mayo, 2007
San José, Costa Rica.

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Rónald Gómez es uno de los jugadores que arregló con Matteo Quintavalle (a la izquierda de la foto).
Archivo
Contratos con equipos

Futbol
La última palabra es de los futbolistas

No están forzados a jugar en un club que les elija el representante
Si el contrato no lleva la firma del deportista, no puede anotarse en Unafut

Gustavo Jiménez M.
gujimenez@nacion.com

La última palabra a la hora de negociar con un equipo de Primera División la tienen los futbolistas, no sus representantes.

Esto implica que el jugador no está obligado a firmar un contrato con un club que no sea de su agrado, aunque el agente o empresario ya haya establecido un acuerdo previo con ese equipo.

El representante tampoco puede firmar el contrato a nombre del deportista pues, según disposiciones de Unafut (en concordancia con reglamentos de FIFA), esos documentos solo son válidos si llevan la rúbrica del atleta.

El tema cobró importancia en los últimos días con la aparición del empresario Matteo Quintavalle, quien firmó convenios con algunos jugadores de Primera.

Pero, ¿qué pasa si el representante llega a un arreglo con un equipo y el jugador no está de acuerdo? Según indicó Armando González, experto en reglamentos internacionales, el futbolista no está obligado a firmar.

La idea de FIFA es que los agentes se encarguen de negociar los términos (fichaje, salario, número de temporadas) y que sean un puente entre jugador y club. No obstante, la reglamentación impide que el empresario asuma un poder de decisión absoluto.

Prueba

La fórmula de inscripción de la Unafut debe ir con el nombre, la firma y la fecha escritos de puño y letra de cada jugador

Los agentes deben de registrarse ante FIFA y cumplir ciertas normas. En Costa Rica solo hay tres inscritos; Quintavalle no lo está.

Intermediario. El italiano negocia con los jugadores ticos contratos en los cuales obtiene la potestad de elegir en cuál equipo jugarán.

Quintavalle también se compromete a pagar un salario mensual, además de otros beneficios en ciertos casos (a Allan Alemán le ofreció un carro y una casa, a Wílmer López no). Quintavalle planea colocar a sus jugadores en diferentes clubes, que a su vez se comprometen a pagar parte o la totalidad del salario acordado con el futbolista.

Según dijeron por separado Alemán y López, ambos procuran incluir en las cláusulas de sus contratos medidas de protección en caso de que el europeo por alguna razón no pueda cumplir el contrato.

La indefensión sería, más bien, del empresario, pues no puede acudir a ningún tribunal del futbol internacional si alguno de los fichajes contradice sus órdenes.

“Ante los ojos de FIFA, empresarios como él no existen. No puede presentar reclamos en caso de un eventual incumplimiento, lo único que podría hacer es acudir a tribunales comunes”, añadió González.

A su vez, si los jugadores consideran que no se les cumplió, tampoco podrán hacer uso de la cámara de resolución de conflictos de FIFA.

Por su parte, según dijo Wílmer López, Quintavalle les explicó que de aquí a un año espera tener su equipo propio. Mientras tanto, ubicará a cada uno de sus jugadores en diferentes clubes.

El empresario hotelero (y ahora del futbol) convocó hoy a conferencia de prensa para anunciar cuál es el destino de sus contrataciones.

Inflación

La Unafut mostró preocupación porque la llegada de empresarios como Quintavalle puedan generar inflación en los salarios de los equipos.

“Vemos esta situación con mucha cautela. Si una persona quiere utilizar su dinero en el futbol, está en su libertad, pero existe el temor de que las planillas terminen infladas”, aseguró el presidente de la Unafut, Joaquín Hernández.

El dirigente aseguró que ese organismo está conversando con los clubes para asegurarse de que puedan mantener sus presupuestos balanceados.

“Nuestro discurso es muy simple, tratamos de hacerles ver que hagan conciencia y no comprometan la estabilidad financiera de sus equipos”, añadió.

Otros, en cambio, defienden la llegada de Quintavalle. El propio técnico de la selección Hernán Medford pidió el lunes que dejen al italiano trabajar en paz.