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‘Dejen de pelear entre ustedes y pónganse a competir con otros’ El analista habló sobre la fragilidad de las naciones y el futuro del paísAsegura que Costa Rica puede ser un país desarrollado en una década Debbie Ponchner dponchner@nacion.com “Costa Rica puede ser un país de primer mundo en 10 ó 15 años”, sentenció Juan Enríquez Cabot ante un público atento –entre los que estaba el presidente Óscar Arias–, el lunes por la noche, en el Auditorio Nacional. Para ello será necesario cerrar la brecha tecnológica, basar la economía en la educación y en el conocimiento tecnológico; abrir las fronteras y duplicar o hasta triplicar los esfuerzos para crear en el país más ‘Intels’ e ‘Inbios’. “Dejen de pelear entre ustedes y pónganse a competir con otros”, aconsejó Enríquez, una autoridad mundial sobre el impacto de las ciencias de la vida en el ámbito político y económico. En su segunda charla magistral en el país –la primera fue en el 2005– el autor de Mientras el futuro nos alcance y Los Estados desunidos de América , habló sobre la fragilidad de los países, la ventaja comparativa que tienen las naciones pequeñas y educadas y la importancia de asimilar los idiomas del desarrollo: el código digital y el código genético. Países que desaparecen. Previo a la disertación de Enríquez, hubo una breve reflexión sobre el hecho de que Costa Rica está del lado equivocado de la cada vez más grande brecha digital. Estuvo a cargo de Roberto Artavia, rector del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) y Roberto Sasso, presidente del Club de Investigación Tecnológica. Luego, Enríquez pasó al escenario para demostrar que un país puede desaparecer. “Imagine un país sin democracia, donde el control de todo –escuela, radio, periódicos, empleos– lo tiene el gobierno”, dijo. Ese país era Alemania del Este y, en tan solo nueve días, desapareció. “Si un país puede desaparecer en nueve días, hay países frágiles”, señaló el experto. Sin embargo, es una fragilidad que no es exclusiva de los países comunistas o de las naciones pobres.
Por ejemplo, en el pasado, grandes imperios han perdido buena parte de sus territorios y , en las últimas décadas, las fronteras de África, Asia y Europa se han multiplicado. Se trata de una tendencia que no ha seguido América Latina, pero podría hacerlo en el futuro, señaló el experto. Los imperios y las naciones desaparecen “cuando hay disonancia entre lo que se dice y lo que sucede, entre lo que se promete y lo que se da”, señaló Enríquez. “Nadie es inmune a esto”, agregó. Los himnos, las banderas y las fronteras son cosas artificiales, mitos e identidades que se generan para mantener un país, pero no son suficiente para mantenerlo vivo. ¿Cuál es la solución a esa amenaza? Para Enríquez Cabot está en abrir las fronteras a nuevos mercados, conocer el idioma y la cultura de uno y adoptar los de los demás, además de aprender a moverse rápido con una población educada en ciencia y tecnología. Sabático muy caro. Enríquez aseguró que entre 1970 y 1990 Costa Rica siguió un modelo de desarrollo similar al de los tigres asiáticos (Hong Kong, Singapur, Taiwán y Corea del Sur). Esos países, con inversión en educación y tecnología, pasaron en menos de tres décadas del mundo subdesarrollado al desarrollado. Le enseñaron a su gente el idioma digital –el código de 1 y 0– y ahora el código de la vida: el ADN. Costa Rica iba por el mismo camino: invirtió en educación, creó la Fundación Omar Dengo, el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio). “Hace diez años Costa Rica prometía ser el primer país desarrollado de América Latina”, dijo. No obstante, cayó en un “sabático de ocho años (…) y los sabáticos en este mundo son muy caros”, destacó Enríquez. “La política es lenta, pero la tecnología va rápido… de repente vas a voltear y vas a decir: ¿y estos de Panamá de dónde salieron?”, agregó. “Yo creo que si Costa Rica no hubiera tomado su sabático, iba encaminado a ser desarrollado junto a Chile y ahora Panamá”, señaló . Acelerar. Aunque el país se durmió por ocho años, Enríquez asegura que no todo está perdido. En una década el país puede entrar al mundo desarrollado, pero para eso debe apretar el acelerador. “Ustedes van avanzados, ahora aceleren”, aseveró enfático Enríquez. “No van a duplicar su riqueza duplicando la extensión ganadera, lo harán duplicando la inversión en biotecnología, en ingeniería de cómputo”, agregó. Y ese desarrollo se puede hacer a la tica, respetando la decisión de llevar a acabo un desarrollo sostenible, protegiendo la ecología, puntualizó. Con respecto a la decisión que debe tomar el país en torno a la ratificación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, Enríquez destacó que ningún extranjero, que nadie de Estados Unidos ni de Venezuela debe decirnos qué hacer. “Es una decisión que tienen que tomar ustedes, pero con un debate serio, sin insultos”, señaló. “Dejen de pelear entre ustedes y pónganse a competir con otros”, sugirió , al destacar que la acciones que se tomen en los próximos tres a cinco años serán vitales para evitar que Costa Rica se convierta en una nación frágil.
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