|
|
|||
|
||||||
|
|
ICE pagó $44 millones por planta averiada Contraloría refrendó contrato de compra el pasado 7 de mayoInstituto pidió a CNFL construir planta para evadir controles Mercedes Agüero R. y Esteban Oviedo maguero@nacion.com El ICE pagó $44 millones por una planta eléctrica que falló al menos 95 veces en solo cuatro años –lo cual incidió en los apagones que sufrió el país– y que hoy tiene una turbina averiada. Se trata de la planta térmica Moín III, ubicada en Limón, que el ICE rentaba a la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) desde octubre del 2003. Desde entonces, el Instituto ha hecho ocho pagos semestrales, el último se realizó este año por un monto de $3,6 millones. La planta, con 80 megavatios de capacidad, fue instalada por la empresa japonesa Marubeni. Durante la época del arriendo el ICE conoció las constantes averías de la generadora. Aún así, optó por comprársela a la CNFL argumentando que así se ahorraba el pago del alquiler. El contrato fue suscrito por Carlos Obregón, subgerente de Electricidad del ICE, y Pablo Cob, gerente general de la CNFL, el 22 de diciembre del 2006. La Contraloría General de la República lo refrendó el 7 de mayo anterior. Según el convenio, el ICE asumía una deuda por $34,9 millones– al 15 de de octubre del 2006– con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), el cual financió la obra. Consultado sobre por qué se adquirió la planta pese a las repetidas fallas, Obregón indicó ayer que el ICE impulsó el proyecto para suplir la demanda de energía a partir del verano del 2003. “Es una planta indispensable para el Sistema Nacional Interconectado”, aseguró. Agregó que las fallas durante el primer año de operación no ameritaban la ejecución de la garantía. Pasado ese tiempo, la CNFL devolvió a Marubeni la garantía por un monto de $5 millones que respaldaba el proyecto térmico. Historial. Moín III es un proyecto ejecutado por la CNFL a solicitud de la junta directiva del ICE. El concurso para construir la térmica se abrió en 1996 cuando Roberto Dobles, actual ministro de Ambiente, presidía el Instituto y Pablo Cob Saborío fungía como gerente general de la CNFL. Marvin Céspedes, director administrativo de la CNFL, recordó ayer que en aquel entonces el Instituto tenía limitaciones para desarrollar proyectos, mientras que la CNFL tenía ciertas facilidades. Por ejemplo, el contrato con Marubeni no fue sometido a la revisión ni aprobación de la Contraloría pues, según un criterio del departamento jurídico de la CNFL, dicho refrendo no era necesario.
|
|
||||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |