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El TLC a referéndum Óscar Álvarez Araya oalvarez@oscaralvarez.co.cr Escritor y politólogo Por primera vez en la historia, un Tratado de Libre Comercio va a ser sometido a referéndum –en Costa Rica– el próximo setiembre. Una vez más nuestra república marcha a la cabeza en la construcción democrática. Por primera vez, también, los costarricenses van a dilucidar un tema a través del referéndum. Esto viene a fortalecer la democracia en la tierra de José María Castro Madriz y Juan Rafael Mora. La participación ciudadana se ha convertido en uno de los temas políticos cruciales de nuestro tiempo. La democracia participativa y directa no debe verse como sustituto sino como complemento de la democracia representativa, dentro del marco del Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales. Toda la ciudadanía tendrá el derecho y el deber de participar en este evento electoral, utilizando con espíritu cívico un nuevo instrumento de expresión de la soberanía popular. Por la vía de las urnas. Independientemente de cuál sea nuestra opinión sobre el Tratado de Libre Comercio con EE. UU., es una buena noticia saber que el tema se decidirá conforme a las mejores tradiciones y prácticas de la democracia costarricense, una de las más antiguas, estables y consolidadas de la Latinoamérica. Allí donde otros países escogieron el camino de las armas, las calles, la violencia o la confrontación, nosotros el no violento de las urnas. Es fundamental que el nuevo proceso electoral sea una vez más ejemplo de tolerancia, respeto, transparencia, pluralismo y participación. Tanto el Tribunal Supremo de Elecciones como los partidarios de uno y otro bando, los medios de comunicación, las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía en general han de saber que el día del referéndum los ojos del mundo van a estar observando esta experiencia de los costarricenses. Y no podemos defraudar a todos los demócratas de la aldea global: la democracia costarricense debe estar a la altura del tercer milenio. Los mecanismos de la democracia directa –referéndum, iniciativa popular en la formación de la ley y derecho de revocatoria de ciertos cargos públicos– tienen antecedentes en la democracia directa ateniense, y han tenido éxito en democracias modernas como la de Suiza. Es la hora de que avancen un paso más en Costa Rica. Función del soberano. Con esta perspectiva, el proceso de discusión y trámite del TLC debe continuar en la Asamblea Legislativa sin llegar a la votación del proyecto en plenario, función que ahora se traslada al pueblo soberano, para que la ejerza sin representantes o intermediarios. Precisamente cuando la pugna alrededor del TLC había llegado a un nivel de enorme discordia y estaba entonces a punto de convertirse en una confrontación, se abre esta nueva vía de prevención del conflicto y de concordia en la mejor escuela de cultura cívica. Honor hacemos a don Alejandro Aguilar Machado. No importa si uno está a favor, en contra o está indeciso respecto a la ratificación del TLC, lo más importante es que por primera vez en la historia de Costa Rica y del mundo el pueblo soberano va a decidir con un sí o un no el futuro de un tratado de libre comercio.Ave libertas !, los que van a decidir te saludan.
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