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EDITORIAL

¡Loado sea el cielo!

El Banco Popular perdió $4,4 millones en sus incursiones bursátiles de la mano de Refco, pero nada pasó
Luego, perdió $11 millones porque no funcionó a plenitud el sistema de cómputo, pero, ahora, comprará otro por $22 millones. Y tampoco nada pasó


“El Banco Popular incurrió en pérdidas por $4,4 millones (unos ¢2.292 millones) por los costos asociados con la quiebra del intermediario bursátil”. Esta fue la introducción de una noticia de La Nación , el 30 de abril pasado, basada en un informe de la auditoría interna de dicho banco. Estos costos corresponden a gastos en honorarios de abogados, gastos de viaje, ingresos no recibidos y la posible pérdida por no recuperar la totalidad de la inversión. El Banco Popular había invertido, en el 2005, $23 millones en bonos del Tesoro de EE. UU., pero $13 millones fueron congelados. Según Geovanni Garro, gerente a. í. del Banco Popular, “la situación acaecida con Refco… en ningún momento afectó la posición patrimonial de la entidad”. ¡Loado sea el cielo!

Posiblemente, tengamos que lanzar la misma exclamación al informar, el sábado pasado, que el Banco Popular, el mismo, destinará $22 millones para adquirir y poner en funcionamiento un nuevo equipo de cómputo por cuanto el anterior falló. Al parecer, en la administración pública todo tiene remedio. De una manera u otra, siempre se sale de apuros, por las buenas o por las malas, lo que, en materia de compra de equipo tecnológico, de punta o no de punta, se ha convertido en una norma. Los costos, por supuesto, no importan y, mucho menos, el servicio eficaz al cliente y, muchísimo menos, el deber de sentar responsabilidad. Estos son detalles.

La adquisición de equipos tecnológicos sofisticados es tan compleja para el común de los mortales y de los funcionarios que, al parecer, tiende un manto de benevolencia sobre la inevitable imperfección humana… Así, pues, el Banco Popular, el mismo que quiso incursionar en las grandes ligas de los bonos del Tesoro de EE. UU., ahora comprará un nuevo sistema de cómputo, por $22 millones, ya que el anterior “nunca operó a plenitud”, lo que le produjo al banco de los trabajadores una pérdida de $11,2 millones, según un estudio de la Contraloría General de la República. Pero, como en el caso de Refco, “no se afectará la posición patrimonial de la entidad”. ¡Loado sea el cielo! El generoso ángel tutelar de los aportes de trabajadores y de patronos acudirá presto para que el barco de la entidad bancaria siga remando “a plenitud”…, lo que, lamentablemente, no logró el anterior equipo de cómputo.

A lo dicho cabe agregar algunos datos. El equipo de cómputo nunca funcionó pues “se detectó que no era compatible con el sistema operativo que tenía el Banco”, lo mismo que le pasó al Ministerio de Seguridad, hace tres años, con las patrullas rumanas. Este equipo, además, se adquirió mediante compra directa, sin mediar licitación, a la firma Alltel Information Services, de Arkansas. Oportunamente, la auditoría interna señaló diversas irregularidades, pero, obviamente, el interés en la premura de la compra desechó las advertencias. Y, para completar el cuadro, ninguno de los dos funcionarios responsables de la compra fue sancionado pues, “al concluir el procedimiento ya no laboraban en el banco de los trabajadores”. Es decir, el Banco Popular disfruta, entre otros beneficios bancarios frente a la competencia, de una extraterritorialidad sui géneris. La ley nacional no tiene vigencia si el funcionario responsable ya no trabaja en el Banco o se fue a otro país de vacaciones…

En fin, elcore o sistema integrado de información del Banco Popular no funcionó. Tampoco funcionó el desafío con los bonos del Tesoro de EE. UU. Tampoco han funcionado otras cosas. No obstante, el banco de los trabajadores sigue siendo de los trabajadores y los responsables gozan de buena salud. ¡Loado sea el cielo!

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