 Un activista de Serbia contra las bombas de racimo
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LIMA (AFP) -
Seis mujeres galardonadas con el Premio Nobel de la Paz lanzaron un llamado internacional para eliminar las bombas de racimo del mundo, en vísperas de inaugurarse en Perú un foro intergubernamental que busca prohibir estas armas "perniciosas y que matan a poblaciones civiles".
El pronunciamiento fue expuesto por la estadounidense Jody Williams, Premio Nobel de la Paz 1997, en una reunión previa en Lima de organizaciones no gubernamentales que lideran una campaña mundial contra estos explosivos.
"Levantamos nuestra voz en apoyo de un proceso rápido para que se eliminen de la faz del planeta las bombas de racimo antes de que su proliferación pueda convertirse en otra crisis humanitaria más en un mundo plagado de armas", señalan las personalidades.
El documento leído por Williams es suscrito además por otras cinco mujeres galardonadas con el Nobel de la Paz: la guatemalteca Rigoberta Menchú (1992), la iraní Shirin Ebadi (2003), la keniata Wangari Maathai (2004), así como las irlandesas Betty Williams y Mairead Corrigan Maguire (1976).
Las seis mujeres advirtieron que "nuevos tiempos y nuevos desafíos llaman por una respuesta valiente" y que "ahora es tiempo de actuar" contra las bombas de racimo al señalar que como activistas a favor de la paz realizarán un trabajo conjunto en busca de evitar su uso, producción y almacenamiento.
Las galardonadas hicieron notar que muchos países del mundo viven en medio de una gran miseria que se ha visto agravada por la utilización de estas bombas, a las que calificaron como "particularmente perniciosas y de mala reputación que se han convertido en sinónimos de víctimas civiles".
"Esas armas causan muchas muertes y heridas entre civiles cuando son lanzadas indiscriminadamente en bombardeos que saturan grandes áreas y que después quedan sembradas como minas antipersonal", señala la declaración.
Las Nobel de la Paz remarcaron que el control de armas "no es cuestión esotérica que unos pocos pueden manejar a puertas cerradas" sino que la discusión del tema tiene que basarse no sólo en consideraciones militares sino "fundamentalmente se tiene que incluir la perspectiva humanitaria".
"El impacto de cualquier sistema de armas sobre la población civil tiene que ser un elemento intrínseco de cualquier discusión sobre las armas, su control y el desarme", dice su declaración.
Enfatizaron también que ya existe un grupo grande y creciente de países que están listos para abordar el tema de las bombas de racimo y pidieron que sus esfuerzos no sean entorpecidos y que fructifiquen en beneficio de los civiles que mueren diariamente a consecuencia de estos explosivos.
Los países que se oponen a la erradicación de este tipo de bombas son fundamentalmente Estados Unidos, Israel, Rusia, China, entre otros que plantean soluciones técnicas que buscarían mejorar la eficiencia de las bombas de racimo, propuesta rechazada tajantemente por las ONGs, dijo Simona Beltrami, representante de la ONG Campaña Internacional para Eliminar las Bombas Antipersonal.
En América Latina los únicos países que las producen son Chile, Argentina y Brasil. Sin embargo, a la reunión de Lima asistirán delegados chilenos y argentinos, pero no de Brasil, precisó Beltrami.
Debido al uso de los bombas de racimo al menos 400 millones de personas viven en zonas contaminadas por dichas armas, sobre todo en Medio Oriente, donde las usa Israel, en zonas donde hubo conflicto como en la ex Yugoslavia y países del sudeste asiático, donde Estados Unidos las usó masivamente en los años 70.
Las bombas de racimo son disparadas desde tierra o lanzadas desde el aire y se abren para esparcir submuniciones explosivas sobre amplias superficies, provocando graves daños, especialmente a civiles.
Al tocar el suelo estallan, pero muchas submuniciones quedan intactas y pueden mantenerse durante años como potenciales amenazas, detonando al menor contacto.
La reunión en Lima sigue a la que se realizó en Noruega en febrero de este año en que 47 países firmaron la Declaración de Oslo, que busca la prohibición de las bombas de racimo.
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