 Ya comenzaron los funerales de militares
(AFP)
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NAHR AL BARED, Líbano (AFP) -
El ejército libanés dijo la noche de este lunes estar dispuesto a un alto el fuego en los combates que lo enfrentan desde hace dos días al grupo islamista palestino Fatah Al Islam, en el norte del Líbano, y que han dejado ya 58 muertos, 12 de ellos este lunes.
Paralelamente, diez personas resultaron heridas en un atentado con bomba que estremeció una calle comercial del barrio de Verdun, en el oeste de Beirut, señalaron fuentes policiales y médicas.
"El ejército libanés está dispuesto a detener los disparos si la otra parte se somete a un alto el fuego. No disparará si no es atacado", informó a la AFP una fuente del ejército libanés que pidió permanecer en el anonimato.
Fatah Al Islam y el ejército libanés mantuvieron intensas negociaciones a última hora del día, por mediación de la Jamaa Islamiya, una organización sunita libanesa, con vistas a alcanzar una tregua, afirmaron a la AFP varios de los participantes en estos contactos.
La explosión en el barrio de Verdun fue causada por una bomba adosada a los bajos de un coche, un día después de que un atentado perpetrado en Achrafiyé, en el este de la capital, causara un muerto y diez heridos.
En el segundo día de combates, los más sangrientos desde el final de la guerra civil libanesa en 1990, nueve civiles palestinos perdieron la vida y otros 70 resultaron heridos en el campo de refugiados de Nahr al Bared, sometido a intensos bombardeos de la artillería libanesa, informó el centro médico palestino.
Los extremistas islámicos respondieron a los proyectiles con disparos de ametralladoras y de morteros.
Por la noche, tres soldados libaneses murieron en un ataque de islamistas a la entrada de ese campo situado al norte de la localidad de Trípoli y en el que viven unos 31.000 refugiados, según fuentes de seguridad y hospitalarias.
A bordo de una quincena de vehículos de transporte de tropas, un grupo de soldados había llegado como refuerzo y tomado posiciones alrededor del campo sitiado. Entretanto, al caer la noche se seguía oyendo disparos esporádicos.
Frente al asedio del ejército, el grupúsculo Fatah Al Islam, acusado de mantener vínculos con Al Qaida y con el espionaje sirio, amenazó con ampliar sus ataques más allá de los límites de la localidad norteña costera de Trípoli, donde el domingo estallaron escaramuzas que fueron cobrando intensidad y se saldaron con 46 muertos: 27 soldados, 17 islamistas y dos civiles, uno libanés y el otro palestino.
"El Ejército no nos dispara sólo a nosotros. Realiza bombardeos a ciegas. Si esto continúa, llevaremos la batalla fuera de la ciudad de Trípoli", declaró a la AFP un portavoz de Fatah Al Islam, Abu Salim Taha, cuyos combatientes están radicados en Nahr al Bared desde finales de 2006.
Las agencias humanitarias pidieron la proclamación de una tregua que les permita socorrer a los civiles entrampados en el campo. A última hora de la tarde pudieron ser evacuados 17 civiles heridos o enfermos, según la Cruz Roja libanesa.
Bordeado al oeste por el mar y al este por una carretera que lo une con la frontera siria, el campo, situado a una decena de kilómetros al norte de Trípoli, acoge a unos 31.000 refugiados que viven en un laberinto de calles consumidas por la miseria y en edificios construidos en medio de una total anarquía.
Una espesa humareda se elevaba en forma de caracol sobre el campo de refugiados, donde muchos edificios quedaron reducidos a ruinas.
El primer ministro libanés, Fuad Siniora, autorizó el domingo al ejército a tomar las medidas necesarias para neutralizar a los islamistas instalados en el campo desde finales de 2006. No obstante las autoridades aseguran que no se ha decidido entrar en el campo.
Los 12 campos de refugiados palestinos de Líbano llevan 40 años sin estar sujetos a la autoridad del ejército.
Los enfrentamientos hacen resurgir temores de inestabilidad en Líbano, inmerso ya de por sí en una profunda crisis política.
En una primera reacción de Siria, su embajador ante la ONU, Bashar Jaafari, desmintió la existencia de vínculos entre su país y Fatah Al Islam y relacionó los combates con un debate en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre el tribunal internacional que deberá juzgar el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri.
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