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Heilyn Gutiérrez es evangélica; su hija Judit, católica. Ronny Soto para LN
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Una misma familia va a diferentes templos Ronny Soto Corresponsal
Puntarenas. Cuando tenía ocho años, Heilyn Gutiérrez se preparó e hizo la primera comunión. Su abuela la llevaba cada domingo a misa en su pueblo natal, Fray Casiano de Madrid, en Puntarenas.
Pero una campaña evangélica hizo que Heilyn dejara de ir a la iglesia católica y se sumara a un templo evangélico.
Treinta años después del cambio, aún recuerda que su abuela no aceptaba su decisión.
Pero el destino dio muchas vueltas. Su abuela, quien era una católica ferviente, hace 15 años también dejó de ir a misa y se unió a una iglesia evangélica.
Una de sus tres hijas y su esposo asisten cada domingo al templo católico de Esparza. Para Heilyn, el respeto mutuo ha hecho que cada quien vaya adonde desee.
“Dos de mis hijas van conmigo a la iglesia evangélica. En cambio, Judit Nayeli, mi otra hija, va con mi esposo a la católica y yo respeto su escogencia”.
Según contó, sus tres hijas han sido bautizadas en la iglesia católica. Y además, su hija Nayeli, quien tiene 10 años, hará pronto la primera comunión.
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