|
|
|||||
|
|
Más ICE y más mercado Dr. René Castro Salazar El apagón nacional del 19 de abril y sus reverberaciones fueron probablemente la última advertencia graciosa de que la naturaleza y el tiempo siguen su curso inexorablemente o también una vivencia del dicho popular “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”. Clasifiqué la advertencia de graciosa, pues la suplimos con velas y cenas frías o en restaurantes que cocinan con gas. Pero en el fondo también con la certeza –menos absoluta, pero certeza al fin– de que nuestro ICE sabría responder a la calamidad ambiental exacerbada por su propia inmovilidad y la del país. También, agregué el adjetivo –última adver- tencia graciosa– pues sabemos que el clima global está cambiando, y o nos adaptamos o perecemos. El cambio climático afecta a países tropicales como Costa Rica múltiplemente: variaciones en la cantidad de lluvia, cambios en el sitio de caída de las lluvias, en el nivel del mar, en el hábitat de miles de especies, etc. Por ejemplo, es probable que los ríos y la cuenca que alimentan la represa de Arenal cambien, no solo las cantidades de agua que cada uno acarrea y aporta al embalse, sino que, además, las lluvias se desplacen y no caigan en los sitios de diseño ni alimenten nuestra infraestructura para riego e hidroelectricidad. ¿Se imaginan el impacto social y ambiental? El ICE realiza mediciones en nuestras cuencas y ha venido constatando estos eventos climáticos extremos, especialmente durante las manifestaciones de El Niño , que en términos simplistas seca más nuestras zonas secas como Guanacaste y humedece más las húmedas como Limón. Por ejemplo, en mayo de 1994 sabíamos que enfrentaríamos un verano muy seco en 1995 y nos lanzamos a una campaña intensa de ahorro de energía, en las que el ICE pagó a quienes economizamos electricidad hasta 4 colones por Kwh. Más del 42% de los costarricenses participaron y así paliamos la sequía de ese verano. ¿Se nos olvidó la receta? ¿Nos dormimos a pesar de que sabemos que tendremos más intensos y más frecuentes eventos climáticos extremos? ¿Nos alcanzó el futuro? Temo que el ICE quedó a la defensiva desde el “Combo” y que de hecho se dio un cambio del liderazgo institucional otorgando un rol excesivo y cuasiadministrativo a algunos sindicatos. Más aún, me preocupa que la planificación de largo plazo y la estrategia cedan ante la ideología y señalo esto porque temo que esos sindicatos marchan mejor de lo que piensan. Retomar el rumbo. Insto a los líderes del ICE, a sus ingenieros y sus trabajadores, a que retomen el liderazgo de la institución y de su sector. Pienso que el ICE tienen suficiente reserva intelectual y moral para no solo alejar el temor de futuros apagones, sino para hacer explícito que contaremos con el ICE como un motor de desarrollo y no como un lastre. Hoy hago un voto de confianza en la institución orgullo de los costarricenses y estoy seguro de que la producción de energía en Costa Rica seguirá siendo esencialmente renovable. Que tendremos una participación creciente de fuentes geotérmicas, eólicas y de biomasa . Urge un plan de generación eléctrica revisado y una institución remozada, ambos traerían beneficios tales como a- utilizar fuentes de energía confiables, autóctonas y de precios predecibles, b- reducir las emisiones de CO2 que tanto afectan la atmósfera, c- reducir la dependencia de combustibles fósiles importados, d- generar empleos y divisas al país y e- evitar futuros apagones. Más ICE, pero en justa competencia. Por más de una década he estudiado la producción de energía aquí y en otros países. Por eso soy optimista y vislumbro a un ICE más fuerte y líder de su sector, también a un número cada vez mayor de cooperativas y empresas privadas produciendo electricidad para el mercado doméstico y para exportar. Veo nuevas oportunidades y amenazas: El ICE es un líder natural, con capacidad ingenieril y técnica, ahora con experiencia en nuevos mecanismo financieros para no depender solo de empréstitos ni de la garantía soberana del Estado. Por ejemplo, la represa Cariblanco fue inaugurada seis meses antes de lo previsto, se financió con un fideicomiso constituido por el ICE sin endeudamiento externo y con $150 millones captados de cientos de ahorrantes. Después de una década de ser pionero en los proyectos eólicos y en la venta de los títulos de CO2 a inversionistas europeos, el país puede elevar a más de 130 MW la electricidad basada en la fuerza del viento a precios competitivos. Siento como amenaza el optar por fuentes fósiles en un país con gran potencial de energía renovable sin desarrollar; es triste importar o recurrir a opciones que cuestan más de 28 centavos por Kwh. ( La Nación , 03-may-2007). Más aún, la capacidad instalada de 1650 MW para generar electricidad renovable y autóctona, tiene costos promedio menores a los 5 centavos por KWh. También mucha de la potencial tiene costos similares. Otras amenazas son los apagones y los altos costos. Por ello sugerimos: Realizar una licitación pública para comprar servicios a quienquiera que ofrezca la electricidad más confiable y al menor precio. Para muestra un botón: Existe alto potencial en biomasa que según los datos del propio ICE exceden los 257 MW (i. e. 139 de bagazo de caña, 68 de residuos de la piña y 50 de palma africana). Además, existen varias pequeñas plantas privadas que solo tienen pendiente un permiso legislativo para usar la fuerza del agua. Todas estas opciones hidro- y de biomasa, según nuestro cálculos, también tienen costos cercanos a los 5 centavos KWh. ¿No es lógico y viable promover esta electricidad mediante licitación pública? Volviendo al lado del optimismo: Sabemos que el país está creciendo a un 6% anual y con el TLC se nos vaticina que creceríamos a un 8% anual. Si se mantiene la relación histórica entre crecimiento económico y demanda eléctrica, duplicaríamos la demanda de electricidad en los próximos 12 ó 9 años. Ninguna de las proyecciones de crecimiento debería asustarnos, pues el país tiene detalladamente identificados los sitios y tecnologías para los nuevos proyectos. El Plan de Expansión actual incluye varias nuevas plantas hidroeléctricas grandes y pequeñas, nuevo potencial eólico, geotérmico y de bioenergía. Utilizando los costos del Plan, para generar 2100 MW adicionales, se requeriría una inversión cuyo valor presente es de casi $5.000 millones de dólares (cinco millardos), monto que, anualizado al 12%, representaría una inversión de unos $908 millones durante cada uno de los próximos 9 años. Las limitaciones de invertir semejante suma son conocidas y pueden resolverse. Ejemplo de ello, las limitaciones macroeconómicas pueden manejarse combinando el esfuerzo del ICE, con instrumentos similares al fideicomiso Peñas Blancas, para captar ahorro de los fondos de pensión e incluir al sector privado en algún porcentaje de esta inversión creciente. En otras palabras, el crecimiento de nuestra demanda requiere un ICE más fuerte y muchos otros actores operando en justa competencia complementado la inversión anual. Es posible producir bienes electro-intensivos aquí, utilizando como ventaja competitiva ser ricos en energía renovable en medio de un planeta carente de ella y que desea ser más responsable social y ambientalmente. El ICE puede y debe ser ejemplo en ecodiseño y en la búsqueda de esa mayor eficiencia. En resumen, es deseable y posible tener un ICE fuerte, que opere en unos mercados local e internacional crecientes. Y, además, resulta posible hacerlo en forma responsable social y ambientalmente.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |