 Néstor Kirchner
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
La Justicia argentina comenzó a examinar el grado de responsabilidad que pudieran tener una veintena de funcionarios, entre ellos un secretario de Estado, en el llamado 'Skanska-gate', un escándalo de corrupción que impacta en el Gobierno.
El desfile de ejecutivos empresarios y funcionarios por dos juzgados investigadores, uno del fuero Federal y otro del fuero Económico, será lento y paulatino en los próximos meses, dijo una fuente de los Tribunales.
Mientras tanto, cada día aparecen nuevas revelaciones periodísticas del caso de fraude fiscal y presuntos sobornos pagados por la empresa sueca Skanska en la licitación para ampliar un estratégico gasoducto.
Las últimas desgrabaciones que dispone la Justicia de conversaciones registradas en computadoras de ex directivos de la compañía golpean a hombres del Gobierno del sector de planificación y financiamiento de obras públicas.
La publicación en los diarios de las desgrabaciones le han dado al caso el aspecto de un 'Watergate', en el que aún es imposible determinar hasta dónde llegarán las acusaciones y si alcanzarán o no a los más altos niveles del Gobierno.
El presidente Néstor Kirchner intentó esta semana cortar por lo sano y echó a dos de los investigados, el director de Fideicomisos del estatal Banco Nación, Néstor Ulloa, y el jefe del Ente Regulador del Gas (Enargas), Fulvio Madaro.
Pero el fiscal Carlos Stornelli acaba de solicitar que sea indagado también el secretario de Energía del gobierno, Daniel Cameron, entre una veintena de funcionarios del ministerio de Planificación, del Enargas y de los Fideicomisos Banco Nación, la entidad financiera más grande del país.
"El caso ha paralizado los emprendimientos públicos en el área de energía", admitió una fuente empresarial, según la cual los funcionarios tienen temor de firmar nuevas autorizaciones de obras.
Kirchner había puesto en marcha hace dos años iniciativas por casi 3.000 millones de dólares frente al peligro de un colapso energético en el país, alertado por especialistas desde 2004.
Desde que estalló el 'Skanska-gate', las fuerzas de oposición encontraron el talón de Aquiles de un gobierno que se encaminaba hacia la renovación presidencial del 28 de octubre sin mácula en su honor.
Con un ritmo anual de crecimiento del 8%, jamás visto en la historia contemporánea de la nación sudamericana, y reservas por 40.000 millones de dólares en el Banco Central, la popularidad del presidente alcanza al 57%, según un sondeo de la firma independiente Poliarquía suministrado a la AFP.
Pero el escándalo se ha convertido en un regalo del cielo para los principales opositores, entre ellos el magnate Mauricio Macri (derecha), la diputada Elisa Carrió (socialcristiana) y el ex ministro de Economía Roberto Lavagna (socialdemócrata).
El presidente de la filial argentina de Skanska, Hernán Morano, acaba de admitir que hubo pagos indebidos en la obra del Gasoducto del Norte, pero dijo desconocer el destinatario de los supuestos sobornos.
"La plata salió de la compañía, pero no sabemos dónde fue", dijo Morano.
El presidente (Kirchner) "tiene las manos limpias" y "nosotros nunca nos hemos involucrado con ningún hecho de corrupción", dijo esta semana el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Sin embargo, la Justicia está tratando de averiguar en qué bolsillos terminaron los sobornos, calculados en un 5% del total de las obras, según las confesiones de los empleados obtenidas de las desgrabaciones.
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