 Cineastas Joel Coen (EEUU), Alejandro González Inárritu (México) y Ethan Coen (EEUU)
(AFP)
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CANNES, Francia (AFP) -
El Festival de Cannes festejó el domingo su 60 edición con una película colectiva, "Chacun son cinéma" (Cada cual su cine), que reúne a 35 grandes cineastas del mundo en un canto coral de amor al cine, mientras la competición proseguía con "Tehilim" (Salmos) del director franco-israelí Raphael Nadjari.
Probablemente nunca antes en la historia del cine se vieron reunidos tantos talentos en una sola obra: Gus Van Sant, Lars Von Trier, Wim Wenders, Wong Kar Wai, David Cronenberg, Alejandro González Iñárritu, Walter Sales, Raúl Ruiz, Roman Polanski, Nanni Moretti, Takeshi Kitano, Ken Loach, Claude Lelouch... Citarlos a todos sería interminable. Cada uno de ellos realizó un corto de tres minutos sobre el tema "las salas de cine".
La sucesión de cortos, emotivos, nostálgicos, dramáticos u humorísticos aparece como un solo y coherente homenaje al cine. Y entre ellos, hay varias pequeñas obras maestras, verdaderas joyas cinematográficas.
Unas evocan el cine a través de los espectadores, como el iraní Abbas Kiarostami, que hace vivir la tragedia de Romeo y Julieta en la mirada de varias mujeres que ven la película, o el mexicano Alejandro González Iñárritu, que evoca la emoción de una película más allá de las limitaciones de nuestros sentidos.
Raúl Ruiz cuenta cómo los indios de Chile transformaron una cámara de proyección y una radio que les habían donado en otra forma de espectáculo. Walter Salles provocó risas y una catarata de aplausos al hacer contar este festival mediante el canto a capella de dos brasileños que viven en un pueblo situado "a 8.944 km de Cannes", como reza el título.
Las salas de cine de campaña o de barrio de antaño son evocadas poéticamente por el japonés Takeshi Kitano, el chino Zhang Yimou o el francés Claude Lelouch, que cuenta conmovedoramente su propia historia personal, estrechamente ligada al cine y a los cines.
Joel y Ethan Coen hicieron un guiño a su película "No country por old men", en competición, al imaginar a uno de sus personajes interrogando al taquillero de un cine sobre las películas en cartelera.
Lars Von Trier provoca la furia de un espectador, que termina rompiéndole la cabeza a martillazos al vecino de butaca que le habla permanentemente y no le deja ver la película.
Theo Angelopoulos rinde homenaje a Marcello Mastroianni a través de la actriz Jeanne Moreau, que le declara en un cine vacío el amor que su imagen sigue inspirando.
Y, aunque la conferencia de prensa conjunta de los directores de "Cada cual su cine" dio lugar a un estallido de cólera de Roman Polanski contra los periodistas, la proyección de la película para la prensa fue un verdadero momento de gracia en el que un público de amantes del cine tuvo el privilegio de mantener un diálogo cinéfilo y cómplice con los directores a través de la película.
Los periodistas rieron, gritaron, aplaudieron, y hasta dejaron escapar algunas lágrimas con las sucesivas pequeñas historias que evocaban la Historia del cine y de su público.
Polanski, que debía participar por la noche en la sesión de gala con todos sus coautores, no asistió a la proyección matinal. Si hubiera estado allí, sin duda sus palabras hacia la prensa no habrían sido tan duras.
"¡Hacer preguntas tan pobres cuando se tiene la ocasión única de tener ante sí tal asamblea de directores!", exclamó Polanski, proponiendo que se pusiera fin a la conferencia de prensa, y acabó marchándose.
"Temo que sea la computadora la que los lleva a tan bajo nivel", dijo, agregando: "Ustedes no se interesan más en el cine, no escriben porque ya ni necesitan el teclado: transfieren una información obtenida con el ratón a la nota que dan a la redacción, y es por eso que saben tan poco de nosotros".
En este día de celebración de cumpleaños, el Festival programó una sola película en competición: "Tehilim" (Salmos), del director franco-israelí Raphael Nadjari, que narra el drama de una desaparición inexplicada.
Nacido en Francia, Nadjari trabajó en Estados Unidos, donde realizó sus primeras películas ("The shade", "Soy el hermano de Josh Polonski"), antes de instalarse en Israel, done rodó "Avanim" en 2003.
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