 El Manchester entrena sin pausa
(AFP)
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LONDRES (AFP) -
El Chelsea intentará vengarse del Manchester United, que le privó de su título de campeón en la 'Premiership', imponiéndose en la final de la Copa de Inglaterra con la que todo el país soñaba para el estreno del nuevo Wembley.
Después de retrasos sucesivos y un aumento considerable de los costes, Wembley acoge su primera final de Copa de Inglaterra. Soberbio, el estadio recibirá a 90.000 espectadores en un ambiente sin duda ensordecedor, al haber trabajado los arquitectos particularmente la acústica.
El Manchester ha conquistado la Copa de Inglaterra en once ocasiones, mientras que el Chelsea suma solamente tres victorias.
El técnico del Chelsea, José Mourinho, tendrá que hacer frente a numerosas ausencias, hasta el punto de haber considerado, con ironía, alinear a su tercer guardameta, el portugués Hilario, como delantero.
Aunque las bajas de las estrellas Michael Ballack y Andrei Shevchenko no son forzosamente una desventaja, en vista de su mediocre temporada, la del mejor defensa central de Inglaterra, Ricardo Carvalho, es problemática. Antes que dar la titularidad a Khalid Boulahrouz, Mourinho debería retrasar la posición de Michael Essien.
El Manchester, proclamado campeón de la 'Premiership', no tendrá tanta necesidad de sumar una victoria como Chelsea, para quien un derrota haría de la temporada un auténtico fiasco.
Los 'Blues' iniciaban la campaña con la ambición de conservar su título de campeones y conquistar la Liga de Campeones. A pesar de los desmentidos, una tercera desilusión podría acarrear el final de la etapa de Mourinho en el banquillo del Chelsea.
El delantero marfileño del Chelsea, Didier Drogba, máximo goleador del campeonato, vivirá un bonito duelo con el serbio Nemanja Vidic, patrón de la defensa del Manchester United.
Igual de interesante se presenta el duelo entre John Terry y Wayne Rooney. Aunque Terry no es el más técnico de los defensas, es una roca. Mourinho está convencido que sin su lesión de principios de temporada, el Chelsea habría conservado su título.
El control del centro del campo dependerá del resultado del enfrentamiento particular entre Frank Lampard y Michael Carrick. Este último silenció todas las dudas aparecidas después de su compra al Tottenham por más de 25 millones de euros.
El portugués del Manchester United, Cristiano Ronaldo, bajó su nivel de juego en este final de temporada, pero es capaz de decidir el partido en una de sus acciones individuales.
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