 Blair se reunirá por última vez con Bush como jefe de estado
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LONDRES (AFP) -
El primer ministro británico Tony Blair viaja el miércoles a Washington para sus últimas conversaciones con el presidente George W. Bush, antes de dejar su cargo, a finales de junio.
Irak, el expediente que ha ensombrecido los mandatos de ambos gobernantes, estará en el centro de las conversaciones el miércoles y jueves en la Casa Blanca, así como la situación en Afganistán y la reunión del Grupo de los Ocho (G-8) en Alemania, el mes próximo.
Esta reunión ha puesto de nuevo en el tapete la relación de Blair con Bush, a quien un comentarista británico llamó el "más ignorante y peligroso" mandatario estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial, en particular su decisión de unirse a él para invadir Irak, haciendo caso omiso de Naciones Unidas.
Las conversaciones suscitarán además interrogantes acerca de cómo evolucionará "la relación especial" entre Londres y Washington después de que Blair, de 54 años, deje el poder el 27 de junio, habiendo pagado caro su estrecha alianza con la Casa Blanca, que le costó la caída de su popularidad.
"Lo voy a extrañar. Es una persona extraordinaria. Lo considero un buen amigo", declaró Bush, luego de que Blair anunció la semana pasada que dejará su cargo en unas semanas.
Pero la relación entre ellos fue, según la mayoría de analistas, asimétrica, como sugieren los calificativos de que el líder británico es "el perro faldero" de Bush.
La relación entre Tony Blair y Bush "es una de las cosas que más me cuesta entender de la década Blair", afirmó el líder laborista Neil Kinnock.
Los analistas hacen hincapié también en que el primer ministro británico no logró incidir en la política de la Casa Blanca hacia el Medio Oriente, sino que más bien se plegó a ella, como se comprobó durante el estallido de violencia en Líbano, el año pasado.
La pasividad de Blair ante los cientos de muertos civiles de ese conflicto fue la gota que rebasó el vaso, provocando una rebelión en las filas laboristas que obligó al primer ministro a anunciar, en septiembre pasado, que dejaría su cargo antes de un año.
Ahora le toca al sucesor de Blair, que todos los analistas vaticinan será el ministro de Finanzas, Gordon Brown, forjar su propia relación con el actual jefe de la Casa Blanca, y con su sucesor, sea quien fuere.
Brown, que apoyó la guerra en Irak y que considera que una retirada inmediata de ese país sería "un error", ha dejado claro que la relación con Washington es tan importante para él como para Blair.
El austero escocés de 56 años, hijo de un pastor anglicano, ha destacado también que quiere construir un puente entre Europa y Estados Unidos.
Pero los analistas políticos creen que la política exterior de Brown será diferente a la de Blair más en la forma que en el fondo, y que el futuro ocupante del número 10 de Downing Street mirará en primer lugar hacia Washington, siempre hacia Washington.
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