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/ LA NACIÓN
BUENOS DÍAS

Soberanía en Limón


Armando González
agonzalez@nacion.com


La recuperación de soberanía sobre la provincia de Limón es un imperativo impostergable del Estado costarricense.

Suena a exageración, pero la inseguridad de que son víctimas los pobladores del Atlántico es testimonio de renuncia a uno de los componentes fundamentales de ese atributo estatal: el derecho y la obligación de imponer el orden en el territorio de conformidad con la ley.

El azote de la delincuencia se hace sentir en todo el país, pero Limón se parece cada vez menos al resto del territorio nacional.

Es hora de reconocer que en Costa Rica hay una provincia donde la ley del temor garantiza, con demasiada frecuencia, la impunidad del crimen. Atemorizados por las pandillas y ayunos de respaldo estatal, los ciudadanos piensan dos veces antes de declarar en los tribunales. Por eso, dijo un jefe policial, los delincuentes “atacan al descaro”.

En esa provincia, las estadísticas de homicidios duplican las del Valle Central, su más cercano competidor. Allí, la ley de armas es un mal chiste y el narcotráfico echó raíces profundas, que nadie puede ignorar. Desde el jueves pasado, los pacientes no están a salvo en sus camas de hospital y el personal de los centros médicos quedó, involuntariamente, en la línea de fuego.

En Limón abundan las pandillas de extranjeros, que suman sus fechorías a las de los delincuentes nacionales. Tampoco imperan, entonces, las leyes de migración.

Hay calles y caminos por donde no se puede transitar a determinadas horas, so pena de encontrar la muerte o, en el mejor de los casos, perder los bienes en un asalto.

Limón merece mejor suerte y sus vecinos tienen derecho a exigirla. La responsabilidad es del Estado y no bastan las acciones anunciadas por el Ministerio de Seguridad Pública como reacción al homicidio perpetrado en el Hospital Tony Facio. Urge un plan de seguridad permanente para rescatar a la provincia, dar tranquilidad a sus habitantes y proteger su naciente industria turística.

En buena hora el Gobierno informó al país del incremento en el número de policías. Al distribuirlos, deberá fijarse en las prioridades señaladas por las estadísticas.

Si la asignación de recursos responde a las necesidades, Limón figura en primer lugar, no porque lo ha querido, sino porque el abandono del Estado data ya de muchos años.

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