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En Vela Julio Rodríguez envela@nacion.com El jefe interino de fracción del Partido Acción Ciudadana (PAC), Rafael Elías Madrigal, le señaló a su partido, el martes pasado, con lucidez y objetividad, el camino político más expedito hacia la elecciones del 2010. Sin embargo, el viernes siguiente, Ottón Solís anunció otro rumbo que, de seguirse, lanzaría al PAC por el atajo de una posible nueva derrota. ¿Qué dijo Rafael Elías? Propone un acuerdo político entre fracciones y acepta la tramitación de los proyectos en la Asamblea Legislativa hasta la votación final, excluida, de tal suerte que, si triunfa el SÍ en el referendo, el PAC votará las 13 leyes paralelas y el TLC, pues el pueblo –dice– es soberano. Por el contrario, si gana el NO, los 14 proyectos “se quedan detenidos”. Esto dijo el martes y, en los dos días siguientes, no lo desmintió. Ottón Solís, por su lado, le envió al presidente Arias una carta (otra). En ella exige congelar el trámite de los 13 proyectos antes del referendo. Si el Gobierno no acoge su exigencia, amenaza con obstruir, por todos los medios, la discusión de la agenda de implementación, aun en el caso –¡horror de horrores!– de un triunfo del SÍ en el referendo. Si, en cambio, se congela la tramitación legislativa (si se hace su santa voluntad), no bloquearía la votación si el SÍ derrota al NO. El Gobierno está de acuerdo en suspender la votación final, pero no la tramitación. La Asamblea no puede renunciar a esta potestad, ingrediente del debate nacional antes del referendo. Esta estrategia, basada en el NO total, era tan peligrosa que algunos diputados del PAC lograron, al parecer, disuadir a Ottón Solís, como lo muestran sus declaraciones del sábado. Según su propuesta epistolar, si gana el SÍ, en el referendo, acumula el PAC una derrota más desde el 2002 y, si triunfa el NO, el PAC asumiría, con los grupos sectarios, la responsabilidad de sus efectos nefastos en el orden social y político. Si, en cambio, se sigue la tesis de Rafael Elías Madrigal, basada en un acto de apertura, el triunfo del SÍ le evitaría al PAC una derrota fatal. Más bien, dispondría de la oportunidad magnífica de un gran debate por la agenda complementaria (las grandes reformas acumuladas en nuestro país), donde el PAC le podría ofrecer al pueblo propuestas positivas, en vez de su insistencia en hablarnos siempre del infierno y no mostrarnos, hasta ahora, un cachito de cielo. Si algo enseña la política, es el buen negocio de ofrecerle al pueblo liderazgo y esperanza. El PAC se ha casado con el NO por muchos años y, además, en este referendo es cortejado por compañeros de viaje sectarios, con visión chavista y habanera. Debe abrir algunas ventanas y aspirar aire puro. El aire del SÍ.
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