 Jose Manuel Barroso
(AFP)
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BRUSELAS (AFP) -
En medio de la difícil situación que atraviesa en sus relaciones con Rusia, la Unión Europea se comprometió el lunes a tratar de desactivar los puntos de conflicto con su gran vecino, en vísperas de una cumbre bilateral jaqueada por la tensión entre Moscú y los países del ex bloque comunista.
En una reunión de cancilleres en Bruselas, los 27 analizaron además la situación en Serbia tras el acuerdo del viernes entre los partidos reformistas para formar gobierno y poner fin a la crisis en ese país, que incluyó el nombramiento de un ultranacionalista al frente del Europarlamento por unos días.
En vísperas de la cumbre UE-Rusia del 17 y 18 de mayo en Samara (a orillas del Volga), el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, cuyo país ejerce la presidencia del bloque, admitió que la situación entre ambas partes "es complicada" a raíz de los múltiples focos de tensión existentes.
"Será una cumbre difícil, pero tendrá lugar y espero que podamos alcanzar acuerdos importantes sobre lucha contra el cambio climático, seguridad energética, educación e investigación", dijo Steinmeier.
El responsable de la diplomacia alemana se reunirá el martes en Moscú con el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo Serguei Lavrov para preparar este encuentro plagado de problemas.
Los contenciosos entre ambas partes son varios, empezando por la disputa con Polonia por el embargo ruso sobre la carne polaca que bloquea desde noviembre de 2006 la apertura de negociaciones para un nuevo acuerdo de asociación estratégica UE-Rusia.
A este problema se sumó recientemente una crisis con Estonia por el desplazamiento de una estatua en homenaje al Ejército Rojo en Talin y otra con Lituania por la interrupción de los envíos de petróleo ruso a la refinería lituana de Mazeikiu.
Estos tres países "han expresado su preocupación y pidieron que se tomen en consideración sus problemas, que figuren en el orden del día", señaló el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, al final de la reunión en Bruselas, donde hubo un "amplio debate" sobre la cumbre con Rusia.
Pese a que Polonia, Lituania y Estonia mostraron su firmeza en los diferendos que mantienen con Rusia, ningún miembro de la UE pidió la anulación del encuentro de Samara, una posibilidad temida por algunos.
"Estoy muy satisfecho de que hoy nadie haya venido con la sugestión de que sera cancelado. Cuando los tiempos son difíciles, necesitamos hablar", señaló en ese sentido Steinmeier.
Si la mayoría de los puntos de discordia afecta a países del ex bloque comunista bajo la esfera soviética que se sumaron a la UE en 2004, también abarcan la cuestión del futuro estatuto de Kosovo, la provincia independentista serbia de Kosovo.
Rusia, tradicional aliada de Serbia, amenaza con oponer en el Consejo de Seguridad de la ONU su veto a la propuesta de independencia bajo supervisión internacional de ese territorio de mayoría albanesa que administra actualmente Naciones Unidas.
En medio de cuestionamientos sobre la utilidad de la cumbre, el canciller Moratinos recordó que este tipo de encuentro es el "mejor" marco para tratar de resolver problemas como los que enfrentan actualmente a la UE y Rusia.
En la cumbre de Samara participarán del lado europeo la canciller alemana Angela Merkel, el titular de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso, y el Alto Representante de la UE para la Política Exterior, Javier Solana, quienes deberían reiterar a Putin su preocupación por el deterioro de la situación de los derechos humanos en Rusia.
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