 Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales
(AFP)
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LA PAZ (AFP) -
El gobierno del socialista Evo Morales busca atraer la inversión privada extranjera para explorar y explotar su gas, y para ello busca afianzar sus relaciones con el gigante ruso GazProm y la estatal venezolana PDVSA.
El ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, dijo este lunes que Bolivia afianzará su relación con el gigante ruso del gas GazProm y con la estatal petrolera venezolana PDVSA para consolidar su política hidrocarburífera con la cual busca controlar toda la cadena de producción.
Bolivia, que nacionalizó su gas en mayo de 2006 y recompró la semana pasada a la brasileña Petrobras dos refinerías en 112 millones de dólares, busca el control de áreas hidrocarburíferas en manos de empresas como la española Repsol, la británica British Petroleum y la holandesa Shell.
En el caso de PDVSA, recordó que junto a la estatal boliviana YPFB se conformó la empresa Petroandina que debe construir dos plantas petroquímicas en Bolivia y que existe el deseo de que ambas se asocien para la exploración en el norte de la provincia de La Paz, una zona potencialmente petrolera.
Sobre GazProm, Villegas anunció que se negociará con Rusia para que la participación de esa compañía en la prospección de reservas gasíferas responda a un acuerdo entre países, aunque no dio fechas para sellar el entendimiento.
Este anuncio del gobierno se produce en momentos en que analistas han expresado sus temores de que las inversiones se alejen del país a raíz de la nacionalización del gas.
Adicionalmente el gobierno anunció entre fines de abril y comienzo de mayo que abandonaría el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), organismo del Banco Mundial y que renegociaría tratados bilaterales con 24 países, lo que ha generado aún más incertidumbre sobre las inversiones en el país.
Villegas afirmó sin embargo que la decisión de Bolivia de abandonar el CIADI para evitar arbitrajes extraterritoriales no significa que se "vayan a ahuyentar las inversiones".
Puso como ejemplo que el gigante petroquímico brasileño Braskem ha manifestado su deseo de invertir en Bolivia en la construcción de tres plantas petroquímicas.
"Un ejemplo de la mayor garantía a la inversión privada externa es cómo hemos negociado los 44 contratos petroleros con 14 empresas (entre ellas Repsol, British, Shell y Petrobras) que no están sujetos a arbitrajes internacionales como el CIADI", afirmó la autoridad.
La política de negociación -agregó- será el principal arma que emprenderá el gobierno, como el que ya se ha iniciado con la Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia (CLHB), conformada por la alemana Oiltanking GmbH y la peruana Graña y Montero, encargada de administrar plantas de almacenaje de gas y petróleo en Bolivia.
Los nuevos convenios que Bolivia firme, incluyendo los eventuales con la venezolana PDVSA y la rusa GazProm, incluirán cláusulas para el reconocimiento de instancias bolivianas de conciliación y divergencias y no habrá mención a sistemas de arbitraje fuera de su territorio, dijo.
"Estamos desarrollando una política agresiva para atraer inversiones", insistió Villegas.
Sin embargo, la política petrolera y gasífera del presidente Morales no genera muchas expectativas en cuanto a inversiones.
El ex ministro de Hidrocarburos y analista, Mauricio Medinacelli, recomendó el gobierno proceder a las licitaciones internacionales para evitar un "direccionamiento" en la entrega de áreas gasíferas y petroleras, como el que se pretende efectuar en favor de PDVSA.
"Me apena que sea esta empresa (la petrolera venezolana) la beneficiada y no otros países u otras empresas con procesos más transparentes y competitivos de licitación", afirmó Medinacelli.
Para el analista petrolero y periodista, Humberto Vacaflor, "en este momento se nota que el Estado está desesperado por inversiones", según declaraciones formuladas al periódico La Razón.
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