 Inundación en una calle de la ciudad de Durazno
(AFP)
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MONTEVIDEO (AFP) -
Las inundaciones ceden lentamente en Uruguay tras una semana sin lluvias, pero este lunes aún quedaban casi 8.500 evacuados por regresar a sus hogares, y a medida que bajan las aguas, crecen la desolación y las pérdidas.
De acuerdo con el último boletín del Sistema Nacional de Emergencias (SNE), aún quedan 8.404 personas por regresar a sus hogares, unas 4.000 menos que la semana pasada.
En Durazno, 190 km al norte de Montevideo, todavía quedaban 4.000 evacuados, mientras que en Mercedes, 270 km al noroeste de Montevideo, capital del departamento de Soriano, había casi 3.400 personas fuera de sus hogares.
En Treinta y Tres, 300 km al noreste de Montevideo, quedan 650 evacuados, así como unas cuantas decenas en zonas de los departamentos de Canelones (sur), Cerro Largo (este), Rocha (sureste) y Río Negro (oeste).
En Durazno, de 30.000 habitantes, capital del depertamento homónimo, el retorno a los hogares es lento.
El río Yí aún se encuentra unos 4 metros por encima de su nivel normal (llegó a tener una cota de 12,60 m), mientras que en las zonas en las que las aguas ya bajaron, "se constató que hay 70 casas totalmente destruidas, o casi", dijo a la AFP el intendente Carmelo Vidalín.
El resto de los domicilios están siendo desinfectados y acondicionados para que puedan ser habitados.
Vidalín señaló que "sólo en caminería, hay pérdidas por un millón de dólares", mientras técnicos preparados por el Sistema Nacional de Emergencias realizan un relevamiento para evaluar el resto de las pérdidas.
El jueves próximo, en el Congreso de Intendentes, "presentaremos al presidente (Tabaré) Vázquez un cálculo primario" de las pérdidas, dijo Vidalín, quien añadió que el martes espera una misión de la ONU para evaluar los daños.
En Mercedes, el agua del desbordado río Negro demora en descender, pues se encuentra a 8 m sobre su nivel, por lo que apenas 40 familias pudieron regresar a sus hogares.
El intendente de Soriano, Guillermo Besozzi, dijo al sitio web Observa que "hay equipos de arquitectos evaluando la situación que abarca casas, calles, toda la rambla de Mercedes, barracas con semillas, zonas agrícolas y ganaderas", y que las pérdidas podrían llegar a 1,5 o 2 millones de dólares.
En tanto, en Treinta y Tres, el intendente Gerardo Amaral dijo a la AFP que unas 120 familias quedan por regresar a sus casas, aunque dijo que había muchos autoevacuados que aún no lo habían hecho.
No se atrevió a aventurar una cifra de pérdidas, aunque señaló que hay equipos con arquitectos y asistentes sociales, así como un economista y un experto en empresas del ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, que participan en las evaluaciones.
Además de la infraestructura, los puentes, la caminería, las viviendas destruidas o dañadas, Amaral indicó que "hay un impacto económico y social muy fuerte", pues "hay una economía a escala familiar y vinculada a la tierra que quedó devastada: el que tenía gallinero, huerta, chanchos (cerdos). Esas familias perdieron todo y hoy no tienen ingresos".
Lo mismo ocurre con carpineterías, talleres mecánicos, comericios u otro tipo de actividades, añadió.
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