 Un madre al votar en Erevan
(AFP)
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EREVAN (AFP) -
Armenia, república ex soviética pobre y aislada en la frontera con Turquía, votó este sábado para elegir su Parlamento en unos comicios contestados por la oposición y bajo alta vigilancia internacional, que debería reconducir el poder actual.
Al cierre de las oficinas electorales, la oposición denunció "violaciones masivas" en este escrutinio considerado como un test para la democracia y supervisado por 300 observadores de la Organización para Cooperación y Seguridad en Europa (OSCE).
A ellos se sumaron también cientos de observadores locales.
"Determinados partidos progubernamentales repartieron sobornos de 4.000 a 20.000 drams (8-41 euros) delante de los colegios electorales", acusó Tigran Mkrtchan, portavoz del principal partido de oposición, El País de la Ley.
Los analistas consideran que los armenios están deseosos de reformas pero las encuestas predicen que los partidos progubernamentales obtendrán la mayoría.
Desde la independencia del país en 1991 -tras el desmoronamiento de la Unión Soviética-, ninguna elección ha sido considerada limpia.
También serán un test para el primer ministro Serzh Sarkisian, al que el presidente Robert Kocharian eligió como sucesor de cara a las presidenciales de 2008.
Más de 20 partidos de la oposición concurrían a las elecciones, en una división que debilitaba sus esperanzas de imponerse a los dos partidos progubernamentales, el Partido Republicano, en el poder, y Armenia Próspera, fundada en el 2006 por el millonario y ex campeón mundial de lucha libre Gagik Tsarukian.
Los sondeos daban a ambos partidos alrededor de un 30% de los sufragios, respectivamente.
Esas encuestas sólo dan posibilidades de superar el 5% necesario para entrar en la cámara a otras tres formaciones.
Unos 2,3 millones armenios estaban llamados a las urnas para renovar los 131 escaños del Parlamento, 90 de los cuales se eligen entre las listas concurrentes y los 41 restantes por mandato individual.
Los líderes de la oposición, convencidos del fraude, ya están organizando manifestaciones para presionar al gobierno.
"Si las elecciones son fraudulentas, lucharemos por todos los medios posibles (...) Recurriremos al poder del pueblo", advirtió Artur Bagdasarian, líder de El País de la Ley.
Pero la exasperación de los ciudadanos de este pobre país enclavado entre Turquía e Irán parece traducirse también en abstención, habida cuenta de la fragmentación entre la oposición.
"Los armenios quieren cambios pero no creen que su participación en la vida política pueda dar resultados", resume el analista político independiente Alexandre Iskandarian.
De los tres millones de habitantes que Armenia tiene en total, más del 30% vive con menos de dos dólares diarios.
Los dirigentes gubernamentales destacan el fuerte crecimiento del país (10% anual). Pero esta riqueza sólo beneficia a un círculo restringido cercano al poder, según la oposición.
Estados Unidos y la Unión Europea, principales proveedores de ayuda a Erevan junto a la diáspora armenia, advirtieron por su parte que unos comicios fraudulentos tendrían consecuencias negativas en el ámbito económico.
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