|
|
|||
|
||||||||||
|
|
Futbol Internacional El Barcelona dejó una imagen patética en la semifinal ante este modesto once Alberto Bravo DPA Getafe (Madrid, España). El Getafe logró ayer una milagrosa clasificación a la final de la Copa del Rey, al derrotar por 4-0 a un Barcelona que pagó cara su prepotencia y tiró la ventaja de 5-2 conseguida en el juego de ida. Así, el Getafe firmó la página más gloriosa de su historia y una de las mayores sorpresas vividas en España en los últimos años. El sonrojo fue para Barcelona, humillado por el modesto conjunto del alemán Bernd Schuster, quien le dio una gran lección a su colega Frank Rijkaard, en una noche donde la ilusión pudo con la indolencia.
El Barcelona presentó un once inicial de peso, muy parecido al que ganó el sábado por 2-0 a la Real Sociedad. Solo faltó el argentino Lionel Messi, el gran protagonista de la ida con su famoso gol. En realidad, el Barcelona se dejó muchas más cosas en casa. Porque el Gatefe comenzó el juego al grito de “es posible”, luego de una semana en la que solo se habló de milagro. Tal es el estado de ánimo fabricado por Schuster para su humilde once, que no parece temer a nada ni a nadie. El Getafe sumó disparos de Daniel Güiza y de Vivar Dorado en los primeros cinco minutos, acciones que sonaron a declaración de intenciones. El Barcelona no se dio por aludido, como si pensara que con el peso de la camiseta bastaría para pasar una noche tranquila. El dominio inicial del Barcelona se hizo inútil porque jugó andando y el Getafe se lo comió en la primera parte.
Antes del descanso puso la eliminatoria al rojo vivo al anotar dos goles que provocaron el clamor de su gente, “enchufada” desde el principio con sus héroes. A los 38 minutos, Javier Casquero bajó un balón en la frontal y conectó un tremendo derechazo que entró en la portería azulgrana como un obús. El centrocampista del Getafe atraviesa un momento excepcional y lo demostró con un golazo. Tres minutos después, y en pleno desconcierto barcelonista, llegó el segundo tanto. Tras una sucesión descontrolada de rechazos de la defensa visitante, Güiza aprovechó para anotar. El estadio getafense se vino abajo al grito de “¡A por ellos!” Solo un respiro. El Barça recibió el descanso con alivio, como el boxeador zarandeado que escucha el golpe de la campana. Pareció conectarse al partido en el comienzo de la segunda parte. El Getafe se tomó un respiro y pasó a actuar con más precaución. Las fuerzas se igualaron, aunque el Getafe volvió a mostrar las garras con un remate de Maris a los 54 minutos que salvó Albert Jorquera, el portero barcelonista. Con el paso de los minutos, la tensión se hizo casi insoportable, pues la pelota visitó ambas áreas: un auténtico partido de Copa del Rey, unas semifinales, con olor a grandeza y a épica. Rijkaard reaccionó y quitó a un desafortunado Ludovic Giuly, el hipotético sustituto de Messi, para introducir a Javier Saviola.
El técnico azulgrana buscaba profundidad y movimiento en ataque, aunque los resultados no fueron notorios. Llegó el tercer gol del Getafe, el milagro. A los 70 minutos, Cosmin Contra puso un balón en el área, la defensa del Barcelona volvió a tambalearse y Vivar Dorado marcó con un remate certero. Dos minutos después, la humillación definitiva, con el cuarto gol, anotado por Güiza. Justo castigo para un Barça patético. El Getafe se abrazó a la épica.
|
|
||||||||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |