Viernes 11 de mayo, 2007
San José, Costa Rica.

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El morado José Luis López marcó anoche a Carlos Hernández, pero no pudo impedir que El Zorro abriera el marcador de un riflazo.
Jorge Castillo

Futbol
Misil de “Zorro”; desgaste de Alonso Solís


Gustavo Jiménez M.
gujimenez@nacion.com

Alajuela. Jugadores como Carlos Hernández no piden mucho. Solo pocos metros para cuadrarse, alistar la mira y el riflazo.

El obús de media distancia de El Zorro se convirtió en uno de los grandes recursos en la caja de caudales del cuadro erizo.

Así que estaban en lo correcto los manudos cuando decidieron atrasar un día el partido para darle al francotirador tiempo de recuperación de una lesión.

Hernández superó a Alonso Solís en el duelo de estrellas. Al Mariachi le tocó esta vez una labor de desgaste, y tuvo que archivar el protagonismo propio en favor de juego colectivo.

Los dos llegaban disfrutando de una alta curva de rendimiento; Hernández por la metralla, Solís por los goles y la gambeta.

El manudo debió fajarse ante el doble candado que los tibaseños ubicaron en medicancha, José Luis López y Celso Borges.

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La gambeta de Alonso Solís desgastó a los manudos. Michael Rodríguez (izquierda) trata de pararlo, luego de superar a Pablo Gabas.
Jorge Castillo

Del resultado de ese duelo no hay mucho que decir. Recordemos que el gol de la Liga cayó tras un cañonazo de Hernández, luego del resbalón de López.

Control. Alonso Solís también tuvo una jornada difícil.

Los zagueros manudos se combinaron para dobletearlo cada vez que recibía el balón.

La mayoría de las veces lograron, al menos, frenar sus desplazamientos hacia la cabaña del arquero erizo, Wardy Alfaro.

Otras veces los defensas locales lograron incluso quitarle la pelota, una delicada misión que exige más esfuerzo si se pretender hacerlo sin cometer falta.

El mérito de Solís pudo haber estado, precisamente, en desgastar a la retaguardia local.

Para cuando Cristian Bolaños ingresó a revolucionar el partido, los defensores manudos ya habían tenido suficiente trabajo con las incursiones de Solís, esporádicas en el primer tiempo y mucho más frecuentes en la complementaria.

Los dos salieron de cambio. Hernández abandonó renqueando, lo cual remite al golpe en la pierna que obligó a jugar este primer juego de la final jueves y no miércoles.

Solís, en tanto, dejó su puesto en la recta final. Para entonces, había corrido mucho y era hora de que los visitantes relevos entraran a culminar el trabajo morado.