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Científicos completan mapa genético de un marsupial El pequeño animal suramericano posee entre 18.000 y 20.000 genesInvestigación servirá para buscar curas al melanoma y lesiones dorsales Debbie Ponchner dponchner@nacion.com Un pequeño marsupial del bosque suramericano ha entrado en la lista de animales cuyo genoma ha sido secuenciado: la zarigüeya gris de cola corta ( Monodelphis domestica ) acaba de convertirse en el primer marsupial, cuyo código genético se conoce. Aunque, en aspecto y tamaño, parece más una rata que un marsupial, el pequeño animalito pertenece a esa familia de curiosos mamíferos, como los canguros y los koalas, cuyas crías nacen sin haber terminado su formación –en una especie de estado fetal– y culminan su desarrollo pegados a la teta de la madre, fuera de su vientre. El estudio de su genoma, constituido por una larga cadena de unas 3.475 millones de bases de ADN que alberga entre 18.000 y 20.000 genes, ha permitido determinar que mucho de lo que se creía que era ADN basura en el genoma humano, en realidad es material con funciones extremadamente importantes. Así lo señala el grupo de 50 expertos en genética, procedentes de Estados Unidos, Australia y Canadá, que publica la secuencia del genoma de la zarigüeya y su análisis en la edición de esta semana de la revista Nature . En el campo de la Medicina, la pequeña zarigüeya promete revelar en su genoma pistas para comprender –y quizás curar– el melanoma, las lesiones en la espina dorsal y las complicaciones derivadas del colesterol alto. Encabezados por Kerstin Lindblad-Toh, del Broad Institute, en Cambridge, Massachussets, el equipo de genetistas dedicó cuatro años a la secuenciación del genoma de este animal. El proyecto, financiado por el Instituto del Investigación del Genoma Humano de Estados Unidos, costó $25 millones. La información es pública y puede ser consultada en el sitio web ‘ www.ncbi.nlm.nih.gov ’ Huella evolutiva. Los marsupiales y los mamíferos placentarios (aquellos que se desarrollan completamente en la placenta de la madre antes de nacer, como los humanos) divergieron evolutivamente hace 180 millones de años. Como si fuese un archivo histórico, los científicos usaron el genoma de la zarigüeya para compararlo con el del ser humano – junto con el de otros mamíferos como el ratón y el chimpance– y observar los cambios evolutivos de una especie a otra. Sorpresivamente, los científicos hallaron que la gran mayoría de la innovación genética en nuestra especie –¡el 95%!– no se encuentra en nuevos genes que codifican proteínas. Las diferencias se dan, en cambio, por los elementos que regulan e influencian la acción de esos genes. Eso significa que la evolución de los mamíferos no se ha suscitado por la invención de nuevos tipos de proteínas, sino por “arreglos” y “ajustes” en los controles moleculares que señalan cuándo y dónde hay que producir esas proteínas. Lo más curioso de todo esto es que esos controles parecen estar dictados por los grandes segmentos de ADN en el genoma que no codifican proteínas (no forman parte de los genes). Así, este ADN que era considerado basura, en realidad juega un papel muy importante en la evolución de las especies. Otra sorpresa para los investigadores fue el hallazgo en el genoma de la zarigüeya de una serie de genes inmunitarios, que desmiente la idea de que los marsupiales guardaron un sistema inmunológico más primitivo que los mamíferos más evolucionados. El genoma de la zarigüeya pone de manifiesto, en cambio, que los ancestros de todos los mamíferos ya contaban con un sistema inmunológico bien desarrollado, antes de su división en marsupiales y placentarios. Modelo para la Medicina. Además de servir como archivo histórico de la evolución de los mamíferos, la zarigüeya también es un interesante modelo de investigación para la Medicina. Desde 1979, el pequeño marsupial ha sido utilizado en laboratorios alrededor del mundo para estudiar el melanoma y las lesiones en la espina dorsal. La zarigüeya es el único mamífero, además del ser humano, que desarrolla lesiones cancerosas por la exposición a los rayos ultravioleta. Con la ayuda de estos animalitos, los científicos esperan encontrar las claves genéticas detrás del melanoma. Y más esperanzador es el hecho de que este marsupial es capaz de regenerar lesiones en su espina dorsal, cuando tiene menos de una semana de edad. Teniendo eso en cuenta, varios científicos están estudiando los genes que se expresan en la zarigüeya para sanar la herida en su columna, con la meta de algún día poder utilizar ese conocimiento para desarrollar una terapia en humanos.
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