 Malas noticias para el general Mario Montoya
(AFP)
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BOGOTA (AFP) -
La guerrilla de las FARC arreció su ofensiva contra las Fuerzas Armadas colombianas cobrándose la vida de 19 militares y policías en dos ataques con explosivos, que se incluyen entre los más letales del segundo gobierno de mano dura del presidente Alvaro Uribe.
En la acción más reciente, ocurrida en la madrugada de este jueves, diez militares murieron y 15 sufrieron lesiones al ser activada una carga al paso del camión que los transportaba en una zona rural de la localidad de Tuluá, a 450 km al suroeste de Bogotá, en el departamento de Valle.
Un ataque similar se produjo el miércoles en una aldea del municipio de Landázuri, departamento de Santander (noreste), causando la muerte a nueve policías y heridas a otros dos y un civil, cuyo vehículo fue dinamitado.
Al condenar el hecho, el mandatario colombiano ofreció mil millones de pesos (unos 500.000 dólares) como recompensa para quien suministre información que lleve a la captura de los responsables del hecho.
"El general Fredy Padilla de León, ministro (e) de Defensa y comandante General de las Fuerzas (Militares) ha dispuesto de una suma de mil millones, para aplicarla a recompensas en esta área del país, que facilite poder avanzar en la tarea de derrotar este grupo terrorista", dijo.
"Manifiesto toda mi preocupación por la circunstancia de que en una zona con droga, sí, pero donde suponíamos ausencia guerrillera y paramilitar, haya esta incursión terrorista que nos haya asesinado a los policías", aseguró el mandatario.
La emboscada en Tuluá ocurrió durante una evacuación de tropas de un área de la Cordillera Occidental donde desarrollaban operaciones contra la columna "Víctor Saavedra" de las FARC, a la que fue atribuido el atentado.
"Por el modus operandi y el sitio donde ocurrieron los hechos creemos que se trata de milicias de la cuadrilla Víctor Saavedra, que activaron el artefacto a control remoto", dijo el comandante de la Tercera División del Ejército, general Hernando Pérez.
Los heridos recibieron atención en centros médicos de Tuluá y la ciudad de Cali -capital departamental-, y en su mayoría ya fueron dados de alta.
El ataque en Landázuri involucró a un escuadrón de carabineros que escoltaba a campesinos erradicadores de cultivos de coca. Un policía que había sido reportado como desaparecido fue encontrado en las últimas horas sano y salvo.
Medio centenar de militares y policías que protegían a esos trabajadores murieron desde finales de 2005 a manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), la mayor guerrilla del país con unos 17.000 combatientes.
Tropas del Ejército con apoyo aéreo se hallaban este jueves en Tuluá y Landázuri en persecución de los rebeldes, según el mando castrense.
Los ataques en esas localidades se cuentan entre los más mortíferos cometidos por las FARC durante el segundo mandato de Uribe, que comenzó el 7 de agosto.
El más grave -de unas 15 acciones de envergadura- ocurrió el 1 de noviembre en el poblado de Tierradentro (norte), donde murieron 17 policías en un asalto a un puesto policial.
Asimismo, 14 militares fallecieron el 23 de diciembre al ser emboscados en el municipio de La Uribe (sureste), bastión histórico de la organización.
Desde su primer mandato, Uribe ejecuta un millonario programa de seguridad financiado por Estados Unidos con el que ha prometido derrotar u obligar a negociar a las FARC -fundadas en 1964-, y al que atribuye una ostensible reducción de los homicidios y los secuestros.
Sin embargo, el sábado reclamó a las Fuerzas Armadas mayores resultados en la lucha contra esa guerrilla.
"Aunque hay una gran credibilidad en la recuperación institucional, falta mucho en materia de resultados. No se olviden, esos angelitos de las FARC están vivos", expresó el mandatario.
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