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El 11 de enero, el OIJ capturó a los presuntos miembros de la red, entre ellos a este hombre en San Carlos. Cristina Tan no aceptó fotos.
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Caso de sobornos en Migración

Foránea dice que pagó por visas para ayudar a paisanos

Asegura que documentos eran para traer al país a familiares de amigos
Médica china llegó a Costa Rica en 1999 y adquirió un supermercado

Otto Vargas M.
ovargas@nacion.com

La médica china Cristina Tan, a quien el Ministerio Público detuvo por supuestos sobornos para la compra de visas, negó el viernes ser parte de una red que ofreció $2,5 millones a funcionarios de Migración por la adquisición de 500 documentos.

La sospechosa, dueña desde 1999 de un supermercado en La Unión, Cartago, reconoció que intervino en pos de cuatro visas para familiares de conocidos, pero argumentó que con los pagos creía cancelar los servicios profesionales prestados por un abogado de Migración.

“Todos los chinos que venimos a este país pagamos entre $5.000 y $6.000 a los abogados (privados) para que nos ayuden. Yo no sabía que los trámites (en Migración) eran gratuitos.

“No me gané nada; solo hice un favor a unos paisanos. Nunca antes busqué visas. Lo hice con ellos (con los conocidos) para ayudarles”, alegó la detenida (descuenta un año de prisión preventiva).

Negociaciones. El 26 de diciembre –según la acusación de la Fiscalía–, Tan y una coterránea que se hacía llamar Karina (también aprehendida) se reunieron con un agente encubierto del OIJ para la entrega de $20.000 por las cuatro visas.

Las acusadas solo llevaron $13.450 pues, de acuerdo con el Ministerio Público, alegaron que el resto era su comisión.

Tan, por su parte, sostuvo que solo ese dinero logró reunir. “A algunos paisanos la plata nos les alcanzó. Me dijeron (las autoridades) que así estaba bien.

“Las visas eran para menores de edad; parientes de personas conocidas que me proveían de arroz y manteca para mi negocio. El dinero no era para mí”, manifestó.

Mario Zamora, director de Migración, contó en su oportunidad que el grupo pretendió sobornarlo y que incluso le profirieron amenazas de muerte.

Tan dijo que a Mario Zamora lo vio una vez –durante una reunión– y que el funcionario se limitaba a decir: “Está bien”.

El 11 de enero, el OIJ detuvo a la médica luego de que entregó al jefe de la Policía Migratoria, Francisco Castaing, una bolsa con más de 20 pasaportes chinos.

Según Tan, por solidaridad llamó a conocidos para preguntarles si querían traer parientes. “A mi familia no le interesaba venirse; ellos están muy bien.

“Llamé a algunos paisanos para ver si tenían que traer a alguien, pues les iban a dar una visa viajera por tres meses. Los pasaportes me los dio otro chino. No pensé que hiciera algo malo; yo solo quería ayudar”, señaló.

Esclavitud. En relación con el dinero que aportaron dos comerciantes chinos para legalizar a dos de sus empleados, la Fiscalía aseveró que la deuda convertiría a los trabajadores en esclavos.

Tan indicó que del salario que percibían por mes, ellos pagarían en pequeñas partes la deuda contraída con sus patronos.

“¿Cuál esclavitud? Ellos (los trabajadores) ni siquiera pagarían intereses y no serían esclavos”, respondió Tan.

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