|
|
|||||
|
|
Ojo Crítico Rodolfo Cerdas Aprobar leyes bajo el impulso del momento es equivocado y peligroso, como ocurre con las que buscan combatir los accidentes de tránsito y la tenencia ilegal de armas. Más allá de los choferes alcoholizados y los excesos de velocidad, el problema vial es más complejo y profundo, como con brillante profesionalismo lo demostró el Ing. Mario Arce, del Lanamme de la UCR, en su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Jurídicos, el 24 de abril pasado. No se trata de un tema ético, de mala intención y corregible con fuertes multas, aunque esto satisfaga el ansia represiva de algunos, que creen que todo se arregla con amenazas y castigos. Se necesita una perspectiva integral, moderna y avanzada, que dé cuenta de los procesos culturales, sociales, urbanos, de diseño y de construcción y señalización implicados, lo cual trasciende la aparatosidad de los accidentes en los que se centran los medios y que ocultan la necesidad de una investigación sistemática y permanente detodos los accidentes –no solo de algunos–, para establecer sus causas reales y las correcciones requeridas. Aquí es una hipocrecía hablar de educación vial y de respetar las señales de tránsito. La mayoría de los rótulos son falsos: puente o carretera en construcción, tránsito lento a la derecha, disminuya la velocidad, salida de vehículos pesados, etc.; los espaldones son zanjas donde caer es volcar y morir; esto cuando existen, porque lo usual es que no existan del todo o están invadidos por negocios privados. Las carreteras – como ha denunciado mil veces don Alberto Cañas–, atraviesan zonas urbanas entre bicicletas, motos, taxis que paran cuando y donde les da la gana y niños y madres que van para las escuelas. La presentación del Ing. Arce y su sugerencia de una Comisión Técnica especializada –sin nada que ver con la financiación de campañas electorales–, deben ser valoradas a fondo, leídas por la prensa y apoyadas en especial por la Defensoría de los Habitantes. El actual desastre vial es otra cara de la crisis política del país, en la que se han unido la impericia, la improvisación y la ignorancia, con la irresponsabilidad y la corrupción: carreteras mal diseñadas y peor construidas, abandono del espacio público, invasión de vías, señalización falsa y defectuosa, olvido de los peatones, falta de controles de calidad y el incumplimiento de las normas de diseño y construcción, además de un irrespeto permanente a la ley. Creer que la solución son multas elevadas, creación de delitos y faltas mal tipificados, imprecisos y hasta ridículos, no solo es perder el tiempo, sino continuar burlándose de Costa Rica.
|
|
|||
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |