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Sala de Redacción
Mayweather vence por decisión dividida a De la Hoya
Redacción y AP
Las Vegas (AP). Floyd Mayweather Jr.
quería darle una paliza a Oscar
de la Hoya. Tuvo que conformarse con ganarle la pelea.
Mayweather ganó uno de los combates que más expectativa han causado
y más dinero han repartido en la historia del boxeo, esta noche, gracias
a su soberbio talento defensivo y a su velocidad, para salir favorecido por el
fallo dividido de los jueces tras los 12 asaltos, y apoderarse del título
súper wélter del Consejo Mundial de Boxeo, en
su primera contienda dentro de esa categoría.
El combate fue anunciado como un suceso que salvaría la popularidad del
boxeo. Aunque no lo logre, resultó una batalla entretenida entre dos dignos
campeones, que pelearon duro desde el campanazo inicial y hasta la conclusión
del duodécimo episodio.
Cuando la pelea concluyó, los espectadores ovacionaban de pie a los contrincantes,
quienes intercambiaban golpes potentes todavía. Tras la campana, los dos
se abrazaron.
Mayweather fue favorecido por 116-112 en una tarjeta de los jueces y por 115-113
en la segunda. De la Hoya tuvo la ventaja por 115-113 según el tercer
juez. De acuerdo con la anotación de The Associated Press, el triunfador
fue Mayweather, por 116-112.
Fue pan comido, dijo Mayweather. El es muy duro pero no podía vencer al
mejor.
Mayweather fue simplemente más rápido y escurridizo en una pelea
en la que ninguno logró hacerle daño a su rival. Ninguno visitó tampoco
la lona.
Con todo, De la Hoya hizo lo suficiente para impresionar por lo menos a un juez,
y opinó que también mereció el triunfo.
Di los golpes más duros y precisos, dijo. Sentía que cuando lo
golpeaba le hacía daño. Si yo no hubiera buscado el combate, éste
no se habría dado.
El padre de Mayweather, enemistado con su hijo, también dijo que De la
Hoya ganó.
Creo que Oscar ganó la pelea por puntos, lanzó más golpes
y fue más agresivo, consideró Floyd Mayweather, quien era antes
entrenador de De la Hoya. Mi hijo tuvo buena defensa y bloqueó muchos
golpes, pero creo que Oscar fue suficientemente combativo para ganar la pelea.
Las estadísticas de golpes tomadas a un lado del cuadrilátero dieron
una gran ventaja a Mayweather. Asestó 207 de sus 481 golpes, contra 122
de 587 por parte de De la Hoya.
Mayweather conectó también más golpes poderosos que su rival,
138 contra 82.
Antes de la pelea, Mayweather dijo que De la Hoya se cansaría a medida
que transcurrieran los asaltos, y al parecer acertó. Dos jueces dieron
a Mayweather cuatro de los últimos cinco capítulos, lo que marcó la
diferencia en el reñido enfrentamiento.
Los 16.200 espectadores que colmaron las butacas del MGM Grand Garden Arena aclamaron
cada movimiento de De la Hoya y abuchearon ruidosamente el fallo de los jueces.
Fue la tercera derrota en cinco combates para De la Hoya, quien fue también
promotor de la pelea.
Mayweather había pronosticado que propinaría una paliza a su contrincante,
quien sin embargo, resistió lo mejor de su repertorio y respondió con
buenos golpes, en una pelea apretada. De la Hoya pareció tambalearse al
recibir un derechazo cuando restaban 20 segundos del combate, pero terminó con
una andanada de golpes, ante la algarabía de la multitud.
Mayweather permaneció invicto en 38 combates y ganó un título
en su quinta categoría distinta, luego de ascender desde la división
de los wélter para desafiar a De la Hoya en una contienda con una bolsa
multimillonaria.
De la Hoya percibió al menos 25 millones de dólares, contra unos
10 millones para Mayweather. La entrada de 19 millones de dólares registrada
en el hotel y casino MGM representó un récord para el boxeo, y
los expertos señalan que la venta de la transmisión televisiva
en la modalidad de pago por ver impondría otra marca.
Mayweather subió al cuadrilátero con un sombrero, para mofarse
de la herencia méxico-estadounidense de su oponente, en pleno Cinco de
Mayo, la mayor festividad de los mexicanos que residen en Estados Unidos.
Una vez que sonó el primer campanazo, el público alentó decididamente
a De la Hoya, quien sin embargo, no pudo redondear la celebración.
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