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La enseñanza norirlandesa El acuerdo entre enemigos antes irreconciliables, es visionario y ejemplarHa quedado demostrado nuevamente el valor de la negociación política Durante años, en Costa Rica hemos tenido a la República de Irlanda como un estimulante parangón en buenas políticas económicas, sociales y educativas. Con razón. Su impresionante y dinámico crecimiento, basado en la innovación y la apertura, muestra rutas fundamentales por seguir para convertirnos en un país desarrollado. Pero con Irlanda del Norte, la porción nordeste de la isla, integrada al Reino Unido, la historia ha sido otra: constantes enfrentamientos entre las poblaciones protestante y católica, una sistemática acción terrorista por parte del Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés), de carácter separatista, y una crónica intransigencia de los unionistas, deseosos de seguir bajo el alero británico. Sin embargo, gracias a un histórico acuerdo firmado el lunes entre esos enemigos históricos, Irlanda del Norte (o Ulster) también podrá ser una fuente de ejemplo para todo el mundo, incluido nuestro país. Su gran enseñanza es cómo una mezcla de fatiga política y militar de parte de los beligerantes, apertura al diálogo, cambio en las circunstancias del entorno, visión histórica, negociaciones pacientes e inteligente presión externa, pueden abrir el camino para que posiciones y hasta personalidades aparentemente irreconciliables opten por la solución pacífica y política de sus enormes diferencias y, de este modo, el pueblo pueda verse beneficiado. Mediante ese acuerdo, los principales partidos de la provincia, que, además, representan a sus dos sectores más “duros” y distantes, acordaron mantener “frecuentes discusiones” hasta el próximo 8 de mayo, fecha en que comenzarán a compartir el poder. Hasta no hace mucho, el pastor protestante Ian Paisley, máximo líder del Partido Unionista Democrático (DUP, por sus siglas en inglés), y Jerry Adams, dirigente católico del Sinn Fein, brazo político del ERI, ni siquiera se hablaban. A pesar de los avances logrados desde los históricos “acuerdos del Viernes Santo”, en 1998, que iniciaron la ruta hacia la solución pacífica del conflicto, en muchas ocasiones las diferencias y la desconfianza fueron tan agudas, que el proceso estuvo al borde del abismo. Incluso la trascendental decisión tomada por el IRA en el 2005, de abandonar las armas, no fue suficiente para convencer a Paisley y sus aliados. Las elecciones legislativas del pasado 7 de marzo, destinadas s restablecer las instituciones de la región, colocaron a ambos grupos frente a un desafío definitivo. Por emerger como las dos principales fuerzas (38,1% para el DUP y 26,2% para el Sinn Fein), quedaron prácticamente obligados a gobernar en conjunto. Más aún, el Gobierno británico anunció que si el 26 de marzo no llegaban a un acuerdo en tal sentido, quedaría disuelta la Asamblea provincial. Fue en estas circunstancias en que se firmó el documento que abre la vía para un gobierno compartido, con Paisley como Primer Ministro y Martin McGuinnes, excomandante del IRA y segundo en la dirección del Sinn Fein, como Viceprimer Ministro. El ministro británico para Irlanda del Norte, Peter Haim, captó con absoluta precisión la significación del pacto político: “Si Adams y Paisley pueden conversar, todo es posible”, dijo al celebrar el acuerdo. Adams lo calificó como “el inicio de una nueva era política”, y Paisley, conocido como el “Señor No” en la política norirlandesa, destacó el “importante paso” para formar un Ejecutivo compartido. Si luego de situaciones tan traumáticas y pugnas tan sanguinarias, que han cobrado miles de muertes, líderes tan disímiles negocian y toman acuerdos, ¿qué razón existe en un país pacífico como el nuestro, con enormes áreas de consenso, para que algunos grupos y dirigentes se mantengan como los “señores no” de nuestra política y vean cualquier intento de negociar y conciliar como una traición? Obviamente, ninguna, salvo la miopía y la vanidad malentendida. Ojalá que lo alcanzado en Irlanda del Norte, con sus múltiples facetas ejemplares para todo el mundo, tenga también algún efecto en esta distante Costa Rica, tan necesitada de buenas y rápidas decisiones.
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