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Adán Vallecillo expone objetos cargados de crítica e ironía Joven hondureño reflexiona acerca de qué implica o esconde cada objetoArtista trabajó durante dos años en este conjunto ]de obras recientes Doriam Díaz ddiaz@nacion.com La tranquilidad es solo aparente en las salas de TEOR/éTica, en San José, pues las obras que expone allí el artista hondureño Adán Vallecillo gritan inconformidad con el mundo, críticas e ironía. Ese espacio para la reflexión y el arte, ubicado 400 metros al norte del quiosco del parque Morazán, muestra “Denominaciones y retroscopías”, exposición individual del artista de 30 años. Durante dos años, Vallecillo creó esta exhibición de objetos artísticos a partir de “niveles” –sí, esos que se usan para ver si un piso no está inclinado–, cintas métricas, cucharas, candados, tubos, antenas e hisopos, entre otros.
Hermosa y fuerte. Esta es una exposición limpia y hermosa visualmente, pero con un contenido muy fuerte, que incluso puede llegar a ser perturbador. Por ejemplo, Vallecillo exhibe un fuerte candado que aprisiona una serie de cucharas. Con una belleza innegable, esta pieza es una reflexión acerca de las cárceles. Este joven creador realiza proyectos en las prisiones de su país.
Cerca de Carcelero está otra obra que puede erizar la piel: Municiones , en que el artista usa cajas de balas para las ametralladoras y las llena de aplicadores. “Crecí en la frontera entre Hondura y Nicaragua y allí esas cajas y las armas circulaban con la misma facilidad que el arroz y los frijoles”, explicó el artista. Allí también se observan dos banderas en que Vallecillo reflexiona acerca de la obsesión de la gente por equilibrarlo todo. En la otra sala, la principal, está una obra que, sin duda, dará que hablar en nuestra sociedad: varios grupos de hostias que en conjunto simulan los paños que se usan para limpiar las armas de fuego.
Detrás de los objetos. Con este trabajo, el joven artista continúa una línea de creación que viene desarrollando hace años: “desfetichizar” los objetos. “Pretendo cuestionar nuestra relación con los objetos, ya que no nos preguntamos sobre su procedencia, sobre qué implican o qué esconden. Lo que hago es invitar a la gente a que reflexione acerca de lo que el objeto esconde”, afirmó.
Eso sí, Vallecillo no le da nada “masticado” al espectador, sino que le deja la obra abierta a sus propias lecturas. Lo que sí reconoce él es que su trabajo está cargado de ironía, críticas y una serie de inconformidades con el mundo. Inquietudes. Él expresa que estos objetos responden a preocupaciones constantes en su obra; los principales son asepsia –limpieza que usa como límite de la violencia–, sentido de la orientación, orden y equilibrio. El de Adán Vallecillo es un trabajo que se nutre de la historia del arte, de su sentido escultórico del espacio –ya que por muchos años fue escultor–, de sus experiencias experimentales en un espacio desaparecido, espacio llamado La Cuartería, de sus críticas hacia el arte académico, así como de sus estudios en sociología.
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