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Rut, amor institucional La bondad y valentía de tres personas componen un poema de nobleza y ternuraGustavo Román Jacobo Abogado Son muchos, honestos e inteligentes, los jóvenes que han optado por mantenerse al margen de la política institucional, de la forma en que en una democracia liberal se ejercen la mayoría de los derechos políticos. Desestiman estos espacios por el descrédito que de suyo gozan y porque los ligan a la sociedad consumista, apresurada y deshumanizante de la que pretenden abdicar. Acogen un estilo de vida sencillo, que a la vez se expresa distante o contrario al desenvolvimiento político-institucional del país. En organización política, su desilusión por lo que entienden que se tiene alimenta su idealismo por lo que creen que se podría tener. Tristemente, las cuestas de los años agotan lo mejor de aquel fervor, en la mayoría desaparece, y lo que de él queda se vierte en viejos odres de la institucionalidad “contracultural”. Nuestra democracia pierde mucho en creatividad cuando estos ciudadanos se retiran de lo público formal. Rutes el nombre de un bellísimo libro bíblico de apenas cuatro páginas. Es el nombre de uno de sus personajes centrales y el significado de este nombre responde al núcleo teológico del relato: Rutsignifica “aliviar” y un mensaje del texto es que el alivio divino de nuestros dolores se da en la solidaridad entre las personas. De lo más relevante de la obrita es su teología sobre la forma en que Dios actúa entre los humanos. Afirmación de fe. Sin intervenciones milagrosas de Dios a lo largo del relato, el autor encierra la trama con dos indicaciones, al inicio y al final, de que Dios ha estado presente en el proceso a través del cual dos mujeres desamparadas encontraron cobijo, dignidad y futuro. Es una afirmación de fe, pero lo que se aprecia a simple vista es que la bondad y valentía de tres personas, relacionándose en los usos y costumbres de su pueblo, hacen un poema de nobleza y ternura. EnRut , las manifestaciones de la bondad divina, epifanía que acontece en la fraternidad humana, no se dan parainstitucionalmente, sino en la práctica de las instituciones legales del antiguo Israel. Las instituciones que ordenan las relaciones parentales, elgoelato , ellevirato y las reglas de trato a los pobres, al ser dinamizadas por el corazón de la ley, resucitan como símbolos de amor en esa sociedad. Cuando a las instituciones se les da vida, inspirándose en los valores de justicia y misericordia, funcionan como ligamentos que mantienen unida a la comunidad y la renuevan. Valioso bien. Esto contradice la alergia posmodernista frente a toda forma de institucionalidad y, siendo las instituciones acuerdos comunitarios de convivencia, contradice el individualismo por el que están en crisis las colectividades. Se ama institucionalmente cuando la sociedad se organiza de tal forma que reconoce en cada miembro su más valioso bien y cuando desgastados pilotes institucionales son empleados como arietes que derriban murallas de indiferencia y exclusión. Reconocimiento y protección del débil, gestos de Dios hacia la humanidad para el creyente, se presentan como imperativos éticos para las moralidades religiosas y laicas. Un Estado de derecho debe ser agencia de misericordia y protección, sobre todo para los más débiles. En un mundo donde las viudas y desplazados lo son por generaciones e, incluso, llegan a ser pueblos enteros, no veremos a Dios habitando entre nosotros si no lo hacemos presente con la voluntad de amar a través de las construcciones jurídicas y culturales de nuestras comunidades políticas.
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