 Roberto Lavagna
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
Roberto Lavagna, el negociador de la mayor moratoria de la historia y piloto de temporales en la crisis económica argentina, quedó perfilado como el gran rival del presidente Néstor Kirchner o de su esposa Cristina Fernández, cuyas candidaturas aún están indefinidas para las elecciones de octubre.
Lavagna, de 64 años, recibió este fin de semana el respaldo crucial de la opositora Unión Cívica Radical (UCR, socialdemócrata), la segunda fuerza parlamentaria detrás del oficialismo y gobernante en seis de los 24 distritos del país.
Kirchner, un peronista de matiz progresista, mantiene en suspenso si se lanzará o no a buscar la reelección, pero los últimos indicios reafirman que la senadora y primera dama Cristina Fernández será la candidata presidencial por el oficialista Frente para la Victoria (peronistas y aliados).
Lavagna fue ministro de Economía en el gobierno de transición de Eduardo Duhalde (2002-2003) y también en los tres primeros años de Kirchner, pero al ser reemplazado se pasó a las filas de la oposición al frente de una coalición de peronistas ortodoxos disidentes y radicales.
La condición de principal adversario del matrimonio del ex ministro se afianzó cuando el magnate y dirigente futbolístico Mauricio Macri decidió hace menos de un mes apartarse de la lucha presidencial para postularse como alcalde de Buenos Aires por su agrupación Propuesta Republicana (derecha).
Los sondeos de intención de voto coinciden en augurar un triunfo de Kirchner o de su esposa, como líderes de un Gobierno cuyo mayor éxito ha sido mantener una tasa de crecimiento anual del 8% al 9% en los últimos cuatro años.
El resto de los candidatos presidenciales, como la socialcristiana Elisa Carrió, el liberal Ricardo López Murphy o el populista de derecha Jorge Sobisch --gobernador de Neuquén (sur)--, figuran en las encuestas muy lejos de la pareja que hegemoniza la política argentina.
En cambio Lavagna ganó prestigio al ser artífice de la dura renegociación de la deuda pública en mora por 81.800 millones de dólares, que concluyó en 2005 con un elevado respaldo de 76,15% de adhesión de bonistas forzados a resignar entre 45% y 75% de su capital, según el caso.
El economista también fue quien llevó el timón en lo peor de la crisis, entre 2002 y 2003, después del fracaso estruendoso de las políticas neoliberales y neoconservadoras de los años 90 que habían hundido al país en una desocupación de 24% y una pobreza de casi 60%.
Sin embargo, la cuestión económica es uno de los caballitos de batalla del ex jefe del Palacio de Hacienda, al erigirse en crítico de la presunta manipulación oficial del índice inflacionario, que ronda el 10% anual.
"La inflación real es de 15%. Los salarios tienen que ir por encima de la inflación, que es una fenomenal máquina de generar pobres", dijo Lavagna.
Otra de sus banderas de campaña es la amistad de Kirchner con Hugo Chávez, de quien dijo que "son muchos los argentinos a los que les incomoda que el presidente de Venezuela utilice territorio argentino para hacer actos masivos confrontativos" con el gobierno de Estados Unidos.
El acto en cuestión fue el encabezado por Chávez en un estadio de fútbol de Buenos Aires para eclipsar y contrastar la visita a América Latina del presidente George W. Bush en la primera quincena de marzo.
Pero Lavagna tendrá que lidiar con los que resisten su candidatura en el seno de la UCR, como el poderoso sector denominado 'los radicales K', cinco de ellos gobernadores provinciales, aliados del Gobierno.
La UCR hizo su peor elección histórica en la última presidencial en 2003, con menos del 4% de los votos, pero conserva apoyo en las provincias.
Los radicales ganaron seis elecciones presidenciales en la historia y lograron el segundo puesto en otras ocho, pero por primera vez la conducción del partido llamará a votar por un peronista.
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