 Gente a la espera de su PS3 en Londres
(AFP)
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PARÍS (AFP) -
Los apasionados de los videojuegos cuentan las horas que faltan hasta que el viernes se ponga a la venta la Playstation 3 (PS3), del fabricante japonés Sony, que ha realizado una apuesta ambiciosa y arriesgada para conservar su liderato en el mercado de las videoconsolas.
En total, un millón de consolas saldrán al mercado, principalmente en Europa, y en menor medida en Australia (45.000 consolas), así como en Oriente Medio y en África, que contarán con 20.000.
Lanzada cuatro meses después en los Estados Unidos y Japón, donde ha sufrido un difícil arranque debido a los retrasos de su fabricación, la nueva consola del gigante de la electrónica nipona intenta imponerse en la batalla de la nueva generación jugando la carta de la sofisticación y la potencia.
La PS3 se distingue de la PS2, que conquistó a más de 100 millones de jugadores en el mundo, por un procesador, el 'Cell', 40 veces más potente, y por la presencia de un DVD con el formato Blu-Ray, que permite el visionado de films en alta definición.
Alabada por su creador como una plataforma de divertimentos multimedia, ofrece una conexión a internet de alto rendimiento para participar en juegos en red en tiempo real.
Vendida solamente en su modelo de gama alta, de 60 gigabits, al precio de 599 euros, la PS3 es más que cara que la Xbox 360, de Microsoft, que vale entre 299 y 399 euros (según la versión), y la Wii de Nintendo, que vale 249 euros.
Después del lanzamiento tardío por la complicación de un componente clave, y la "retrocompatibilidad" con sus juegos de la PS2, menor que la anunciada, Sony entra en el mercado europeo para sobreponerse a su retardo.
Los primeros fans londinenses habían empezado el miércoles a hacer cola, más de 36 horas antes de su lanzamiento oficial, en el subsuelo de un gran almacén londinense, dispuestos a ser los primeros en llevarse a casa la muy esperada PS3.
Para acomodarlos, la empresa Virgin Megastore, donde tiene previsto el lanzamiento oficial, dispuso la planta entera del subsuelo, con filas de espera como si fuera un aeropuerto.
La tienda dispuso comida y bebida para los fans, e incluso un servicio de taxis para aquellos compradores que quieran volver sanos y salvos a casa con la preciada consola entre sus manos.
Para evitar los empujones y el caos que rodeó el lanzamiento de la consola en Estados Unidos, el gran almacen contó igualmente con un importante servicio de seguridad.
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