 Fernando Araújo junto a la secretaria de Estado
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WASHINGTON (AFP) -
El canciller colombiano, Fernando Araújo, dijo este jueves al cierre de su primer viaje oficial a Washington para promover un tratado bilateral de libre comercio (TLC) y una ampliación del Plan Colombia, que "no es momento" de que Estados Unidos dé la espalda a su país.
"No es el momento de darnos la espalda" sino "de fortalecer nuestros lazos", dijo en referencia a los esfuerzos de Bogotá para que el Congreso estadounidense apruebe un TLC negociado el año pasado y una extensión del apoyo al Plan Colombia de lucha contra las drogas y los grupos armados en el país, que se desarrolla con ayuda financiera y apoyo logístico de Washington.
La política de seguridad democrática que promueve el presidente Alvaro Uribe se ha podido desarrollar gracias al Plan Colombia, sostuvo el canciller. "Estamos a mitad de camino y necesitamos que el Plan Colombia se amplíe", añadió.
"Vamos a seguir haciendo énfasis en lo militar" del Plan Colombia, pero también poner énfasis en lo social, reiteró, para explicar lo que su gobierno denomina como la segunda fase del Plan, una extensión de esa iniciativa que cuenta con el respaldo del gobierno de George W. Bush.
El TLC es el "brazo económico" del Plan Colombia, dijo el ministro para abogar por la aprobación de ese acuerdo.
En rueda de prensa en la embajada colombiana en Washington, Araújo señaló que percibió entre los legisladores con los que se reunió, inquietudes por violencia contra líderes sindicales, pero sostuvo que explicó a los congresistas que "la violencia en Colombia (...) es un problema que ha permeado todas las capas de la sociedad".
Asimismo, reconoció que existe preocupación entre los legisladores estadounidenses sobre los mecanismos de protección del medio ambiente incluidos en el TLC, y sostuvo que el mayor daño al medio ambiente lo hacen los narcotraficantes que desforestan para implantar cultivos ilícitos.
También sostuvo que está en conocimiento de que el gobierno de Bush está trabajando con los demócratas para definir una agenda laboral para los textos de los TLC, incluido el de Colombia.
Dijo que encontró "un enorme apoyo" y "un gran deseo de ayudar" en el Partido Republicano y reconoció que entre los demócratas hay "algunas dudas" sobre el acuerdo.
Los demócratas controlan el Congreso desde el inicio de la actual legislatura en enero, tras haber obtenido la mayoría en ambas cámaras en las elecciones legislativas de noviembre.
Consultado sobre la posibilidad de que Colombia no logre que el Congreso refrende el TLC con Estados Unidos antes de que venza la última prolongación de las preferencias arancelarias andinas -beneficios que Estados Unidos otorga también a Perú, Ecuador y Bolivia y que expiran el 30 de junio-, el canciller sostuvo: "No tenemos contemplada la alternativa" de que eso ocurra.
"Failure is not an option (el fracaso no es una opción)", afirmó en inglés, al tiempo que dijo que su gobierno confía en tener aprobado el acuerdo antes del receso legislativo de agosto próximo "a más tardar", y descartó completamente la posibilidad de reabrir las negociaciones para reformar el texto firmado el año pasado.
El ministro colombiano de Relaciones Exteriores terminó este jueves una visita de trabajo que inició el martes en la capital estadounidense, y sigue camino a Nueva York, desde donde partirá a Colombia en la mañana del viernes.
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