 Presidente de la petrolera brasileña Petrobras
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
La Cancillería argentina expresó al embajador de Brasil en Buenos Aires el malestar por los cuestionamientos del presidente de Petrobras a la política de precios de combustibles del gobierno de Néstor Kirchner, dijo el jueves una fuente oficial a la AFP.
"Se le manifestó al embajador brasileño Mauro Vieira el malestar que causaron en el gobierno argentino las declaraciones del presidente de Petrobras, Sergio Gabrielli", explicó la fuente del ministerio de Relaciones Exteriores argentino.
La petrolera brasileña es controlada por el Estado, que mantiene en sus manos más del 50% de las acciones con derecho a voto, mientras que el resto se cotiza en varios mercados brasileños y de otros países, incluso en Wall Street.
La Cancillería se comunicó con el diplomático el miércoles, después de haber adelantado el ministro de Planificación, Julio De Vido, que Argentina pediría explicaciones a Brasil.
De Vido había dado la información antes de embarcarse junto con el canciller Jorge Taiana a Ecuador en la comitiva de la primera dama y senadora Cristina Fernández.
"Creemos que el sistema de precios (de los combustibles en Argentina) no es de los que hoy estimulen muchas inversiones. Creemos que hay necesidad de algunas alteraciones en ese sector, especialmente en el área de derivados pero también en el área de gas natural", había dicho Gabrielli el pasado martes en un seminario en Rio de Janeiro.
De Vido calificó esas declaraciones de "absolutamente inapropiadas para una empresa que solamente es concesionaria en Argentina" y aseguró que "ninguna empresa está obligada a quedarse" en el país.
El funcionario advirtió que "no va a permitir que el presidente de una empresa extranjera venga a opinar sobre las políticas soberanas que aplica Argentina".
"Los precios se definen por el costo de producción y una rentabilidad razonable y no por lo que quieran cobrar las petroleras", dijo el ministro.
Petrobras tiene fuertes inversiones en Argentina, que incluyen un acuerdo con la empresa estatal Enarsa para exploración, explotación y comercialización de hidrocarburos en áreas off shore (fuera de la costa).
La polémica entre el gobierno argentino y la estatal brasileña de petróleo se registró semanas después del rechazo del gobierno de Kirchner a la venta por parte de Petrobras de sus acciones en la empresa Transener a un fondo de inversión estadounidense.
La objeción impuesta por el ente regulador del sector energético provocó un roce diplomático entre Argentina y Estados Unidos, cuyo embajador en Buenos Aires, Anthony Wayne, pidió explicaciones a De Vido por las trabas a la operación.
Transener, responsable de la red troncal de transmisión eléctrica en el país, pasará a manos de Enarsa y de la empresa privada Electroingeniería, según un acuerdo marco firmado recientemente entre ambas compañías y Petrobras, con el aval del gobierno argentino.
En otro incidente con firmas petroleras, en marzo de 2005, Kirchner había pedido a los argentinos no comprar "ni una lata de aceite" a la petrolera anglo-holandesa Shell en represalia por un aumento en el precio de los combustibles decidido por la empresa.
Días después, Shell dio marcha atrás con el alza de precios para evitar mayores pérdidas en los surtidores de gasolina.
El presidente de la Cámara de Diputados, el oficialista Alberto Balestrini, acusó el jueves a Gabrielli de inmiscuirse en políticas del estado argentino y aseguró que Petrobras "ha tenido todas las ventajas para poder invertir en el país".
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