 Manifestaciones contra Etchecolatz
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
Organizaciones humanitarias, sindicales y políticas marcharon el domingo en Argentina al cumplirse seis meses de la desaparición de Jorge Julio López, un testigo clave para la condena de un ex represor de la dictadura (1976/83), y criticaron al presidente Néstor Kirchner.
"¡Basta de doble discurso!. No se toma ninguna medida efectiva por la aparición con vida de Jorge Julio López", cuestionó un documento firmado por 312 agrupaciones, entre las que se encuentran HIJOS de desaparecidos y el Encuentro por la Memoria la Verdad y la Justicia, leído en la Plaza de Mayo.
En el tradicional paseo de la capital argentina fueron instaladas bibliotecas móviles y un taller de serigrafía para estampar la imagen del albañil en las camisetas de los manifestantes.
Este domingo se cumplió la primera jornada de una semana de movilizaciones que, bajo la consigna "No a la impunidad de ayer y de hoy", culminará el 24 de marzo con un acto para recordar los 31 años del golpe de Estado de 1976 que instauró el más cruento régimen militar de la historia argentina.
Otro de los actos centrales se realizó en la ciudad de La Plata (57 km al sur), donde vivía y desapareció López, encabezado por el intendente Julio Alak.
Al albañil de 77 años se lo vio por última vez el 18 de setiembre, jornada en la que tenía previsto ir al tribunal para ver cara a cara al ex policía Miguel Etchecolatz.
Días antes, el hombre había brindado ante los magistrados un testimonio que resultó clave para la condena a reclusión perpetua de ese represor, a quien responsabilizó por las torturas que había recibido en el Pozo de Arana, uno de los centros clandestinos de detención del régimen.
Desde entonces parece como si se lo hubiera tragado la tierra. Se realizaron sin éxito 250 operativos policiales y centenares de rastrillajes con perros, patrullas y helicópteros sobre pueblos bonaerenses, además de búsquedas en otras once provincias y dos países fronterizos, Brasil y Paraguay, según la prensa.
También se revisaron morgues, hospitales neuropsiquiátricos y se cotejaron unos 60 cadáveres no identificados.
Con el correr del tiempo las esperanzas de encontrarlo con vida se debilitan y la propia familia del anciano sospecha lo peor.
Completamente abatida, su esposa Irene pidió al menos "una señal humanitaria para calmar tanto dolor".
El llamado 'caso López' devolvió al presente la figura del 'desaparecido', que parecía enterrada en los oscuros años de la dictadura y se transformó en un desafío para Kirchner.
Las autoridades pusieron en marcha un amplio operativo publicitario que continúa hasta el presente, aunque atenuado, con el rostro del anciano en la televisión, en afiches callejeros, móviles policiales, el metro y las canchas de fútbol.
Además, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, ofreció una recompensa de 400.000 pesos (unos 130.000 dólares).
Desde la desaparición, el Gobierno y los organismos humanitarios apuntaron contra grupos residuales del aparato terrorista del régimen militar.
Nilda Eloy, de la Asociación de ex Detenidos y Desaparecidos, está convencida de que el objetivo es intimidar a los testigos ante la apertura de juicios que involucran a alrededor de un millar de represores que habían sido amparados por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, anuladas en 2003.
Dichos juicios involucran a unos 4.500 testigos y de ellos 350 son considerados "críticos" por la justicia, es decir potenciales blancos de intimidaciones.
Los datos pertenecen a un informe oficial presentado ante la Comisión Interamericana de Derecho Humanos (CIDH) que revela que 327 personas están citadas a declarar y que ya se produjeron amenazas contra 35 testigos.
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