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La francofonía La formación de ciudadanos cosmopolitas es una necesidad insoslayableSonia Marta Mora E. “La mundialización al servicio del género humano equivale a la comprensión. Las culturas deben aprender unas de otras.” Esta visión del filósofo francés Edgar Morin lo lleva a afirmar que esa comprensión –garantía de solidaridad entre los seres humanos–, no solo constituye la misión propiamente espiritual de la educación, sino que supone una profunda reforma del sistema educativo. Por ello en nuestro tiempo, en el que el final de una época política da lugar a una reestructuración cultural del mundo, formar a niños y jóvenes constituye un verdadero reto. Ya no se trata de preparar para una convivencia multicultural, en la que las culturas se yuxtaponen, sino para experiencias interculturales cada vez más complejas en las que el entrelazamiento –y en ocasiones, lastimosamente, la confrontación–, se intensifican. Hoy, el incremento de los nexos a nivel planetario, el impacto de las nuevas tecnologías de comunicación y el aumento de los movimientos poblacionales a través de las fronteras hacen de las situaciones interculturales una realidad cada día más frecuente. Y en este contexto algunos temas cobran renovada importancia. El conocimiento cabal de la historia y la cultura propias y el desarrollo de capacidades de comunicación cada vez más sofisticadas con personas de otras culturas se cuentan entre ellos. No es casual, dentro de este nuevo panorama, que laConvención sobre la protección y la promoción de la diversidad de expresiones culturales que en el año 2005 aprobó en París la Conferencia General de la UNESCO, insista en que la interacción de las diversas culturas debe darse en un marco de respeto y beneficio recíproco. Reafirma también que la diversidad cultural es un “patrimonio común de la humanidad” y enfatiza la diversidad lingüística como una de las principales dimensiones de ella. El señala- miento del papel capital que juega la educación en la promoción de la diversidad de las expresiones culturales tampoco está ausente de este importante instrumento jurídico internacional. Lenguas extranjeras y educación. El debate contemporáneo sobre la centralidad de la educación para el desarrollo humano y sobre la calidad educativa se enriquece así con una problemática relevante que convoca, de forma general, el asunto de la cultura y las identidades y, de manera particular, el aprendizaje de lenguas extranjeras. Justo es reconocer que la visión de partida que en este campo sub- yace a nuestro sistema educativo es un planteamiento de vanguardia que incentiva la pluralidad como un valor fundamental para la democracia. Los esfuerzos realizados para fortalecer el aprendizaje del inglés –lengua hoy indispensable de comunicación internacional–, así como las notables inversiones que por décadas se han hecho en Costa Rica para el aprendizaje del francés son muestras elocuentes de esta visión de interrelación con otras culturas. En ambas lenguas se ha preparado a un número importante de profesores, se han formado niños y jóvenes, se han diseñado programas de formación a nivel universitario, así como importantes iniciativas de actualización e intercambio. Pero justo es reconocer, igualmente, que en el área del aprendizaje de lenguas extranjeras, igual que en otras asignaturas, el país puede aspirar a mucho mejores resultados. De cara a crecientes exigencias de la niñez y la juventud el desafío de la innovación en esta áreas es ingente. Hoy las demandas de formación de ciudadanos con una visión amplia del horizonte mundial, liberados de las limitaciones del pensamiento único y capaces de interactuar con versatilidad y desenvolverse en contextos culturales múltiples y muy distintos de los propios se traducen en una retadora agenda de la renovación educativa. El francés. Por ello llama la atención que la Semana de la Francofonía (del 16 al 24 de marzo en nuestro país) haya tenido el acierto de instalarse en el seno de este panorama, complejo sin duda, pero también estimulante y prometedor para el futuro de la educación en Costa Rica. Diversas son las acciones programadas y los actores comprometidos, pero sobresale entre ellas una actividad ambiciosa convocada por la Embajada de Francia, en coordinación con el Ministerio de Educación Pública. Se trata de una jornada de reflexión acerca de losNuevos desafíos de la lengua francesa y de las culturas francófonas en Costa Rica. El francés como lengua de comunicación internacional, el trilingüismo como proyecto educativo, la lengua francesa como herramienta de formación especializada y sus diversos usos profesionales son algunos de los temas que serán tratados por educadores, artistas, estudiantes, intelectuales, emprendedores en diversas actividades, hombres y mujeres de ciencia que ayer sábado confluyeron en un debate más que nunca necesario. Reunir a la comunidad francófona ha sido de por sí un relevante objetivo. Pero más importante ha sido dialogar con toda libertad acerca de la imperiosa necesidad de innovar mediante el uso de innumerables recursos que motiven a los jóvenes, de atender el tema del acceso con calidad, de crear modalidades versátiles que satisfagan un mercado laboral cambiante y que abran opciones atractivas para los estudiantes, de apoyar los esfuerzos de renovación de los profesores. Y un lugar central del debate consiste en la generación de recomendaciones concretas que le permitan a Costa Rica, hoy que la formación de ciudadanos cosmopolitas es como nunca antes una necesidad insoslayable, potenciar inteligentemente y no desaprovechar la gran inversión educativa que en este campo hemos venido haciendo los costarricenses. Por el bien de todos, ¡suerte en esta necesaria empresa!
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