 Marchas contra la guerra en Irak
(AFP)
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WASHINGTON (AFP) -
El gobierno de George W. Bush defendió el domingo su estrategia en Irak en una jornada con protestas en el país para exigir una retirada de las tropas y el fin de un conflicto, que inicia su quinto año, cada vez más impopular en Estados Unidos.
El secretario de Defensa, Robert Gates, defendió la decisión de la Casa Blanca de disponer un refuerzo militar con nuevas tropas, y aseguró que el envío de más de 25.000 soldados suplementarios dará tiempo a los iraquíes para adquirir la capacidad de asegurar su propia seguridad.
"Ese es el cometido de esta estrategia. (Los iraquíes) van a tener que asumir sus responsabilidades, y podemos ayudarlos y darles el tiempo para que lo hagan, y lograr que sus fuerzas militares sean capaces de asumir el problema por sí solas", explicó este domingo Gates en una entrevista con la cadena ABC de televisión.
Las fuerzas estadounidenses en Irak crecerán a los 160.000 efectivos para junio.
El secretario estimó además que es muy temprano para evaluar sobre el terreno el impacto que tuvo el refuerzo de tropas de su país en Irak con el objetivo de contener la violencia en ese país.
"Creo que es demasiado pronto (para medir los resultados); el general Petraeus, que dirige las fuerzas en Irak, dijo que probablemente no se sabrá antes del verano (boreal) si hemos tenido éxito o si fracasamos", dijo Gates.
Pero los argumentos del gobierno de Bush convencen a cada vez menos a los estadounidenses, tal como lo demostraron las protestas del fin de semana en Washington, Los Angeles, San Francisco y Nueva York donde miles de personas salieron a las calles para exigir un retiro de las tropas de Irak, en el cuarto aniversario de la invasión.
También en defensa de la política de Bush en Irak, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, dijo a la cadena CNN que el primer ministro iraquí Nuri al-Maliki -que el Congreso y la Casa Blanca habían criticado por impotencia- "había ganado en confianza en sí mismo y mejorado su competencia".
Gates también criticó los esfuerzos de los demócratas para forzar al presidente a comprometerse con un calendario de retirada de las tropas.
Según su opinión, el proyecto de ley presupuestario demócrata en la Cámara de Representantes -que incluye un calendario de salida- apunta sobre todo "a una retirada de las tropas sin tener en cuenta circunstancias en el terreno" en lugar de crear una situación que favorezca una reconciliación nacional en Irak.
Los demócratas ataron la retirada de las tropas para el otoño (boreal) de 2008 a una petición de financiamiento urgente de la guerra en Irak y en Afganistán. El presidente Bush ya advirtió que vetará la ley si la misma contiene alguna referencia a un calendario de retirada.
Horas después que los funcionarios del gobierno aparecieran en televisión, entre 25.000 y 30.000 personas salieron a las calles de Nueva York, según los organizadores de la protesta programada para marcar el cuarto aniversario de la invasión de Irak liderada por Estados Unidos.
Además de 'la gran manzana' se produjeron marchas en varias ciudades de la costa oeste, entre ellas San Francisco (California), Portland (Oregon) y Seattle (Washington).
Una colorida mezcla de estudiantes, ciclistas, veteranos de la guerra de Vietnam y músicos recorrió buena parte de Manhattan al ritmo de tambores, cánticos y eslóganes como "Tropas fuera ya" y pedidos de juicio político al presidente George W. Bush.
Los manifestantes desafiaron la baja temperatura reinante y desplegaron carteles donde se pudo leer "Arrojen a Bush, no bombas" y "Cuatro años fueron demasiados".
El sábado se desarrollaron protestas en Washington y otros puntos del país.
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