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Población convive con la muerte sin una esperanza de cambio Eduardo Alvarado y agencias ealvarado@nacion.com “Un día sin muertos en Iraq”. Ese podría ser un titular novedoso en la prensa internacional, que da cuenta de todas las formas en que los iraquíes conviven con la muerte. Individuales, en grupo, con coche bomba, un suicida que se inmola, una explosión junto a un desfile de peregrinos. La variedad es amplia, pero desentrañar la telaraña de intereses que agitan la violencia no resulta tan fácil. Uno de los conflictos que más se expone es el de sunitas y chiitas, los dos grupos en que se dividen los musulmanes de ese país de casi 27 millones de habitantes. “Iraq ya está sumida en una guerra civil”, señala el historiador Roberto Marín Guzmán, doctor en Historia del Medio Oriente. Siglos de conflicto. Los chiitas constituyen un poco más del 60% de la población de Iraq, mientras que los sunitas (a los que pertenecía Sadam Husein), son cerca del 30%. La rivalidad entre ambos existe desde el año 632 d.C., luego de que murió el profeta Mahoma sin nombrar sucesor. Pero el conflicto actual entre ambos grupos en Iraq no se focaliza en las diferencias religiosas sino en la lucha por el poder. Hasta el 2003, los sunitas controlaban el país y los chiitas, la gran mayoría, estaban marginados. Luego de la invasión, los chiitas entraron a controlar la mayoría de estructuras de poder y los sunitas se negaron a tener una actitud “colaboracionista” con los ocupantes. Desde entonces, aparecen en Iraq decenas de cadáveres decapitados o con un tiro en la frente, tanto de sunitas como de chiitas, atribuidos a la lucha entre ellos. Según Marín, Sadam Husein, a pesar de ser sunita, logró controlar al país por medio de una fuerza que llegaba al terror. Su caída, en el 2003, generó un vacío de poder. Por otra parte, apunta el historiador, los sunitas interpretan que los chiitas brindan apoyo al enemigo invasor de su tierra, que en este caso son las fuerzas de la coalición encabezadas por EE. UU. El gobierno actual de Nuri al-Maliki es de mayoría chiita, no obstante, ha logrado incluir a miembros sunitas moderados y curdos. Otra hipótesis sobre la violencia, difícil de probar, es la que señala la televisión árabe y algunos analistas internacionales: que son las mismas fuerzas de ocupación las que realizan atentados con el fin de mantener un Iraq dividido. El diario Asia Times online señaló, en un artículo de junio del 2005, que había fuertes sospechas de que el Pentágono mantiene escuadrones de operaciones encubiertas, con el fin de avivar la lucha religiosa y étnica. El objetivo sería dividir a Iraq en miniestados chiitas, curdos y sunitas, con poca influencia regional.
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